Lo ocurrido en Paysandú no puede relativizarse. No es una anécdota, no es una picardía y no es una forma legítima de expresar diferencias. Colgar un muñeco ahorcado en el marco de un conflicto es un símbolo de violencia que debería preocuparnos a todas y todos.
Estas cosas no nacen de un día para otro. Las hemos visto gestarse en otros países, alimentadas por la normalización de los discursos de odio, la lógica del enemigo, el revanchismo permanente y los intentos de debilitar la confianza en las instituciones democráticas.
Uruguay es reconocido por su estabilidad democrática. No fue casualidad: es el resultado de décadas de construcción colectiva, de ciudadanía comprometida y de dirigentes políticos que, aun en las diferencias más profundas, entendieron que la democracia, el diálogo y el respeto son el único camino posible.
Sin embargo, desde hace algunos años vemos con preocupación cómo crecen los discursos agresivos, la desinformación, la sobreinformación, la polarización y la necesidad de convertir a quien piensa distinto en un adversario a destruir. A eso se suma un momento de recambio generacional y la ausencia de liderazgos con la capacidad de tender puentes en tiempos complejos.
La democracia no se rompe de golpe. Se erosiona lentamente cuando dejamos pasar señales que parecen pequeñas hasta que dejan de serlo.
Por eso este hecho es grave. Muy grave. No por un muñeco. Sino por lo que representa.
Es tiempo de bajar el volumen del odio, recuperar la capacidad de escuchar y fortalecer nuestras instituciones. Porque cuidar la democracia no es una tarea de los partidos políticos: es una responsabilidad de toda la sociedad. #Uruguay #Democracia
@ElEspectadorUy@Buysan ¡No hace una bien, @DAguirreOficial ! Al final, terminará yéndose por la puerta de atrás. Testarudo, hipoteca toda la ilusión de los hinchas.
@ElEspectadorUy@arrillagae No imaginé que iba a molestarme tanto la incapacidad y menosprecio por la parcialidad de Peñarol, de quien fue un ídolo del equipo y hace meses debería haber renunciado (o haberle rescindido el contrato). Todos los dirigentes responsables, además del DT y la mayoría de jugadores.