El mundial de futbol que iba a realizarse en Alemania en 1942 por fin se llevará a cabo 84 años después en EEUU, imperio decadente que ha hostigado, amenazado y segregado a aficionados, jugadores y árbitros (especialmente a aquellos de contextos islámicos y latinoamericanos), lo cual resulta ruin incluso para los estándares de aquella inmundicia gangsteril llamada FIFA. Mientras el pederasta washingtoniano bombardea objetivos civiles en Irán, la selección persa ha tenido que refugiarse en suelo tijuanense; no duden que mientras Irán juegue su primer partido (en suelo angelino - mexicano ocupado por EEUU desde 1848) los terroristas yankees atacarán a su país, justo como ocurre en este mismo instante.
En 2022, tras ocho años de agresiones ucranianas vs población rusoparlante, llegó la respuesta moscovita. La FIFA no tardó en suspender a la federación rusa de cualquier competición, sin embargo, aún no aplica la misma medida con EEUU, que tan solo en el primer semestre de este año bombardeó Venezuela (secuestrando a su presidente), Irán (asesinando a miles de civiles, incluyendo una escuela primaria con más de 180 niñas y niños masacrados + un magnicidio), además de matar en alta mar a civiles trinitarios, colombianos y venezolanos. Por cierto, Colombia y Brasil (junto con México, otro anfitrión), países que participarán en el certamen, han sido amenazados con intervenciones militares por el imperio. Cabe señalar que el apoyo angloterrorista a la abominación genocida judeosionista israelí que continúa la limpieza étnica de Palestina y Líbano también ha "pasado desapercibida" por el Cartel de Zúrich (FIFA) que no ha suspendido a la federación israelí de cualquier competición, pese a que el sicariato mataniños ha asesinado a seleccionados palestinos gazatíes (parte del cuarto de millón de víctimas), bombardeando estadios y mutilando a niños y niñas amantes del deporte en cuestión.
No hay muchas sorpresas si consideramos que la FIFA ha sido regida por delincuentes como Blatter o secuaces de dictadores como Havelange, sin embargo cada cuatrienio mantenían las apariencias publicitando dicho evento como una "fiesta para todos", pese a que ningún miembro de la clase trabajadora, el grueso de la afición de dicho pasatiempo, podría asistir a tal evento a precios estratosféricos. Mundiales en estadios construidos con esclavos (2022), otros con juntas militares fascistas que torturaban a pocos metros del campo de juego (78) y aquellos que provocaron procesos de gentrificación, despojo y represión (70 y 86). La principal preocupación de los aficionados desideologizados y alienados como de la "prensa especializada" es que EEUU no es un país con "tradición futbolera". Claro, no lo es, en ese tugurio dominan los bastardos del cricket y el rugby (el béisbol y el "futbol" con cascos), esos son los pasatiempos preponderantes, junto con los genocidios, las injerencias, y golpes de estado. La gran fiesta del capitalismo / imperialismo está a punto de iniciar.
De los 48 países que participarán en el Mundial 2026 (pese a que faltan algunos participantes por definirse), 27 han sufrido ataques, invasiones, ocupaciones o injerencias (golpes y dictaduras) encabezados o patrocinados por EEUU. Mientras tanto la FIFA le otorga un premio por la paz a Trump, cuyo gobierno recientemente ordenó el ataque contra dos países participantes en dicho evento.
TRUMP IS A WAR CRIMINAL
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Maduro's not a good guy, agreed. But neither is Putin, and Trump rolled out the red fucking carpet for him. It's not about dope, it's about oil (which kinda IS dope).
Just when you think Trump has hit the gutter, he bounces lower.
La imagen de Nicolás Maduro esposado difundida por la Casa Blanca no es justicia internacional, es propaganda de guerra.
Donald Trump no ha anunciado una “transición democrática”. Ha anunciado una ocupación. Bombardeo previo, presidente capturado, amenaza de nuevas oleadas militares y un mensaje claro: EEUU va a gobernar Venezuela. No por los derechos humanos, no por la democracia, sino por el control directo de un país soberano.
Colonialismo sin eufemismos, con portaaviones y comunicados triunfalistas.
El propio Trump lo dice sin rubor: las grandes petroleras estadounidenses entrarán a “arreglar” Venezuela y a “generar ingresos”. Traducido: saqueo, empresas privadas escoltadas por el ejército y un país reducido a yacimiento estratégico. La vieja doctrina Monroe, actualizada en versión siglo XXI y a cara descubierta.
Hoy es Venezuela; mañana, cualquiera que no se pliegue.
No es libertad lo que anuncian.
Es dominación.
Y conviene llamarla por su nombre.