El hombre que me enseñó a amar el deporte rey. El que me hizo levantar de la silla una y otra vez, como nadie más.
Su pasión, su hambre de gloria y esos gestos que quedaron grabados para siempre lo convirtieron en la figura más grande de la historia del deporte
Las coronas no las sostienen los resultados de un día, sino una vida entera de grandeza