Vas a estar mucho más en paz cuando entiendas que no vale la pena estresarte por cosas que no puedes controlar: lo viejo, lo nuevo, lo próximo, lo que se queda, lo que se va, lo que otros te hacen o se hacen. Suelta el control y respira. Confía en el tiempo, enfócate en ti y deja que la vida fluya.
El Estado de Excepción es una herramienta, no una varita mágica.
Aprobar un Estado de Excepción sin una estrategia contra los terroristas, no sirve de nada.
Los gobernantes deben entender que los problemas no se resuelven por decreto, sino con acciones.
Nos merecemos a alguien estable, con quien puedas irte a dormir sin preguntarte si mañana te va a seguir queriendo o no. Alguien que opte por perder su orgullo antes que perderte a ti. De quien seas prioridad y no opción, que te de tu lugar con sinceridad, amor, y respeto.