Aprender algo nuevo es lo más lindo que existe.
No es fácil, especialmente si uno no es niño.
Se sabe que de niño estamos preparados para aprender con más facilidad y por eso cosas muy complejas las aprendemos con una facilidad que de grandes ya no logramos.
Hay dos elementos que son esenciales si uno quiere aprender (y que son los que mueven a los niños a intentarlo una y otra vez): la curiosidad y el saber que no sabemos.
La curiosidad es esencial. Mucha gente no se interesa por nada. Yo lo veo todo el tiempo porque YO ME INTERESO POR TODO (o CASI todo, hay algunas pocas cosas que me interesan poco, aunque también trato de saber algo sobre ellas, como los deportes profesionales).
Cada vez que veo algo que no sé me quedo pegado tratando de saber eso, de tener al menos una idea somera de qué diablos es eso. Y si eso tiene algo que me seduce o me atrapa ya me meto más a fondo.
Así hacen los niños todo el día con todo lo que los rodea. Por eso llegamos a la adolescencia con un mínimo bagaje (no tan mínimo) que nos sirve el resto de la vida para sobrevivir en mejores condiciones. De allí que una buena educación sea tan esencial y que sea tan criminal que la sociedad haya dejado de lado esta tarea como la esencial que tiene el homo sapiens.
El drama, a partir de la adolescencia, es que ya creemos saberlo todo. En especial los más jóvenes. La soberbia intelectual es el mayor castigo que recibe una persona. Creer que se sabe lo muchísimo que se desconoce (o que con lo que ya se sabe es más que suficiente) es una forma de recibirse de imbécil a temprana edad.
Mucha gente conserva algo de curiosidad aun en la vejez más avanzada. Casi siempre hay algo que la seduce y la mueve a tratar de comprender esto "nuevo" (aunque asociado, por lo general, a algo que antes ya conocía y le interesaba).
Es difícil que una persona no tenga NADA de curiosidad (pero existe esa gente, aunque es poca).
Lo que sí es masivo y cada vez más masivo es la ignorancia por creer que se sabe, que no importa saber más, que es tonto o dilettante saber cosas nuevas todo el tiempo. La mayoría de la gente realmente aprende poco y nada luego de los 12 a 15 años.
Incluso gente que tiene un doctorado cum laude en una especialización muy sofisticada ha dejado de estar enamorado del conocimiento a edad temprana y ha abandonado el mundo que desconoce. Por eso en TODOS los ámbitos ideológicos, sociales, etarios, étnicos, sexuales o económicos hay una inmensa mayoría de gente que vive a los 25 o 35 o 45 años con una edad mental de 8 años (o, con suerte, de 15). No es solo algo psicológico sino que constituye nuestra mente de manera total. La gente (la mayoría de la humanidad) que se encuentra en ese estado ha perdido el deseo de aprendizaje y de comprender mejor el mundo.
Pero para eso debemos saber que no sabemos. Dejar de ser el "Piola del Secundario" y volver a ser el niño del jardín de infantes que se sorprendía al aprender cosas nuevas.
Aprender es hermoso. Solo que uno debe saber que no sabe y en vez de sentirse mal por eso, dedicarse a aprender.
@dzapatillas Resulta bastante subjetivo tu comentario... En rigor, la Cámara señaló que existió negligencia grave y, por lo tanto, ruptura del nexo causal. Ahora bien, también deberías aclarar que la jurisprudencia mayoritaria, en casos de ciberfraudes, responsabiliza a los Bancos.
Una de las cuestiones sobre las que más he reflexionado es ver qué proceso llevó a millones a aceptar la irracionalidad más crasa como su forma de vida.
Es un largo proceso de pedagogía mediática que transformó a cada imbécil anónimo en un Luis Majul sin fisuras.
👇