A mis amigas, que sois todas unas tías chulísimas, les deseo que los Reyes les traigan la confianza en sí mismas y el autoestima de un hombre cishetero mediocre y fracasado.
Lo bonito de las elecciones estadounidenses es que, como son de madrugada, tú te acuestas con la incógnita y al despertar ves el resultado. Es como la noche de reyes, pero tu regalo es saber cómo de cerca está la III guerra mundial.