Me comenzó a hablar ayer y hoy me puso: “como amaneciste, mi amor?”
Le respondí “bien mi vida, y vos?”
Entre bandidos nos reconocemos. Comenzó el juego, que gane el mejor.
He notado que a muchos hombres ya no les gusta que las mujeres sean mujeres. Las mujeres no pueden quejarse, no pueden ser un poco dramáticas a veces, no pueden ser sensibles, no pueden expresarse, no pueden hacer que los hombres asuman la responsabilidad por sus acciones, etc. Es casi como si quisieran estar en una relación con otro hombre.