Imagínate crecer toda tu vida siendo una niña “diferente”. En algún momento encuentras un lugar donde pertenecer y empiezas a destacarte por “eso”. Hasta que un día alguien decide que hay que someterte a estudios profundos para confirmar que eres realmente una mujer. Una mierda.
Un músico nunca te va a criticar por querer aprender a tocar un instrumento.
Un millonario nunca te va criticar por emprender un negocio.
Un atleta nunca te va criticar por hacer ejercicio.
La crítica jamás proviene de quien va más adelante que tú, sino de los que traes atrás.