Estimado amigo:
Comprendo perfectamente su planteamiento. Jurídicamente existen mecanismos para denunciar abusos de autoridad y reclamar daños y perjuicios cuando una persona resulta afectada por una actuación ilegal o negligente de un funcionario. Sin embargo, siendo realistas, nadie quiere verse envuelto en un proceso que pueda terminar con quince días, meses o incluso años de problemas por una situación que pudo evitarse.
Por eso mi consejo siempre será la prudencia. Si un agente anda de mal humor, es grosero o incluso está actuando de forma prepotente, muchas veces lo más inteligente no es entrar en una discusión para demostrar quién tiene la razón. En las circunstancias actuales, discutir en la calle con un policía rara vez produce un resultado favorable inmediato.
A veces la mejor decisión es mantenerse tranquilo, responder lo estrictamente necesario y hasta hacerse el desentendido ante provocaciones innecesarias. No porque el ciudadano esté renunciando a sus derechos, sino porque está protegiendo su libertad, su trabajo, su familia y su tranquilidad.
Tener la razón y terminar detenido es una mala combinación. La prudencia no es cobardía; es inteligencia. Ya habrá tiempo para reclamar derechos por las vías legales correspondientes, pero la prioridad siempre debe ser regresar a casa con la familia y evitar que una situación menor se convierta en un problema mucho más grande.
Saludos cordiales.
JAIME RAMÍREZ ORTEGA
Consultor Legal y de Negocios
"El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye." Gálatas 6:6
Este principio nos invita a valorar y agradecer a todas aquellas personas que han invertido tiempo en nuestra formación. A los pastores que nos enseñan la Palabra de Dios, a los maestros que nos instruyeron en la escuela y la universidad, y también a los padres que con amor, sacrificio y paciencia nos criaron, corrigieron y educaron.
Muchas veces disfrutamos los frutos de lo que somos, pero olvidamos a quienes sembraron en nuestra vida. Detrás de cada persona de bien suele haber padres que guiaron sus pasos, maestros que compartieron conocimiento y líderes espirituales que enseñaron principios eternos.
La gratitud honra a quienes dedicaron parte de su vida para construir la nuestra. Nunca olvidemos a aquellos que nos enseñaron, corrigieron y ayudaron a llegar hasta donde estamos hoy.
En estas festividades por el Día del Padre vale la pena reconocer a los hombres que honran su papel con responsabilidad y sacrificio. Pero también vale la pena enviar un mensaje a aquellos que creen que la paternidad consiste únicamente en aparecer una vez al año para tomarse una fotografía y luego desaparecer más rápido que un político después de las elecciones https://t.co/VZ1UouSJzR
La sociedad necesita más misericordia. Las familias necesitan más misericordia. Las iglesias necesitan más misericordia. Nuestro país necesita más misericordia. Necesitamos aprender a mirar a las personas como Dios las mira. Necesitamos recordar que todos hemos sido beneficiarios de la misericordia divina en algún momento de nuestra vida. https://t.co/OA5W4MoQIy
No te rindas nunca ante las adversidades que te plantea la vida. Levántate ante cada problema y no te hinques ante las turbulencias. Sigue avanzando. Dios dará la victoria.
Hoy celebramos con gratitud y alegría la vida de nuestro amado hermano Pablo González, quien durante muchísimos años sirvió fielmente como Secretario General de Sociedades Bíblicas y por más de veinticinco años como miembro del Directorio Ejecutivo de la Universidad Cristiana de las Asambleas de Dios.
Recordaremos siempre su calidez humana, sus hermosas ocurrencias que nos hacían reír y esa palabra oportuna que nunca faltaba para animarnos y alegrar nuestros corazones. Su legado de servicio, fe y amor por las personas permanecerá entre nosotros.
Aunque hoy le extrañaremos, nos consuela la certeza de que ha partido a la presencia de nuestro Señor.
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” 2 Timoteo 4:7.
La sociedad ha convertido el egoísmo en virtud, la arrogancia en liderazgo y la ambición sin límites en una señal de éxito.
Se admira al que acumula riquezas aunque haya pisoteado a otros para conseguirlas.
Se aplaude al que humilla a los demás.
Se celebra al que presume de sus logros.
Se sigue al que exhibe poder.
Muchos viven convencidos de que la verdadera grandeza consiste en tener personas que los sirvan, que los admiren y que les rindan honores.
Pero la Biblia presenta una realidad completamente diferente.
Mientras el mundo construye tronos, Cristo toma una toalla para lavar pies.
Mientras el mundo busca ser servido, Cristo sirve.
Mientras el mundo busca reconocimiento, Cristo busca obedecer al Padre.
Mientras el mundo enseña a acumular, Cristo enseña a entregar.
Mientras el mundo exalta al orgulloso, Dios honra al humilde.
Existe una figura jurídica que merece un monumento nacional, una placa conmemorativa y quizás hasta un día de reflexión nacional. No estamos hablando de los próceres de la independencia ni de los grandes personajes de la historia. “Nos referimos al fiador”, ese ser humano noble, confiado y generalmente optimista que, movido por la amistad, la solidaridad o la presión familiar, termina firmando un crédito creyendo que está ayudando a alguien y descubre meses después que en realidad estaba adquiriendo una membresía involuntaria al exclusivo club de los problemas ajenos. https://t.co/8KM5GuuHPN
No le sirvas de fiador a nadie. Muchas veces, por ayudar, uno asume una obligación que no le corresponde.
Lo triste es que cuando llega el momento de pagar, algunos quedan mal y todavía se molestan cuando se les recuerda la responsabilidad que asumieron.
La amistad puede sobrevivir a muchas cosas, pero pocas resisten una deuda no pagada.
Ayuda con prudencia, porque una firma puede comprometer años de esfuerzo y tranquilidad.
Aunque hoy el cielo esté nublado, recuerda que el sol sigue allí.
De la misma manera, aunque no veas la respuesta, Dios sigue obrando.
Los días grises también forman parte del camino hacia las grandes bendiciones.