Jürgen Damm habla sobre las apuestas en la Liga MX. Dice que en los contratos no está prohibido apostar y explica cómo se maneja ese tema dentro del futbol mexicano.
Hace unos días una persona en Instagram me preguntó si alguna vez había sentido envidia.
Les cuento.
Cuando conocí a los dueños de Playdoit, hubo uno que me cayó mal. Pero mal de verdad. ¿Y saben por qué? Porque era guapo, vestía bien y era muy educado.
Tiempo después, estando en mi casa, tuve una plática conmigo mismo y entendí todo: lo que yo sentía era envidia.
¿Él me hizo algo? No. Nada. Al contrario, siempre fue respetuoso. El tema era mío.
Y creo que a muchos nos falta eso: sentarnos y ser honestos con nosotros mismos. Entender por qué alguien nos cae mal, porque muchas veces puede ser solo eso… envidia.
Pero nos cuesta aceptarlo. Nos cuesta ver lo que traemos dentro. Nos cuesta reconocer que tenemos defectos, errores, complejos, inseguridades. Es más fácil pensar que el problema es el otro, aunque nunca nos haya hecho nada.
Muchos dicen que nunca han sentido envidia. Pero no es cierto.
Todos la hemos sentido. Y la vamos a volver a sentir. ¿O neta crees que nunca en tu vida has sentido envidia por alguien más? Somos humanos, no Teletubbies.
La diferencia está en reconocerlo.
Porque cuando lo haces, dejas de vivir con coraje. Empiezas a tener paz, tranquilidad… y dejas de juzgar sin razón.
Cuando compartes una apuesta en redes, tienes que asumir algo desde el inicio: si pierdes, van a llegar críticas e insultos.
Si eso te va a afectar, mejor no compartas nada. Es parte del juego.
Puedes ganar 10 seguidas, pero en cuanto pierdas una, va a pasar. Es inevitable.
Injusto o no, da igual. Así funciona. Y hasta sirve como filtro: te deja claro quién entiende cómo son las apuestas… y quién no sabe perder.
Quédate con los que sí lo entienden. A los demás, simplemente sácalos de la ecuación.
Pero también sé realista: no puedes compartir picks, perder, y esperar que nadie diga nada.
No vivimos en un mundo de caramelo.
Debo admitir que sí me importa lo que los demás piensen de mí. No sé por qué, pero hay cierto tipo de personas a las que me gusta no caerles bien. No es algo que busque todo el tiempo, pero cuando sé que puedo provocar eso, lo hago.
Así que no, la opinión ajena no me es indiferente.
Llevo más de 10 años apostando casi todos los días. Y algo tengo claro: ganar no es fácil… y no hay partidos seguros, aunque lo parezcan.
Por eso se siente raro ver a gente diciendo que nunca pierde, que tiene apuestas seguras o que si no ganas es porque no quieres. No es así.
Aquí se gana y se pierde. Y el que diga lo contrario, o no sabe… o está mintiendo.
El dinero no es todo… pero ayuda un chingo.
Te quita preocupaciones.
Te evita angustias.
Te permite tomar decisiones sin estar contra la pared.
No se trata de presumir.
Se trata de no vivir con el miedo constante a que cualquier imprevisto te hunda.
¿Por qué cuesta tanto decir que el dinero es importante?
Como si reconocerlo fuera algo sucio.
No lo es.
La paz mental que te da estabilidad económica no es un lujo… es calidad de vida.