LA PURA VERDAD
El juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó con calma:
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque era seglar —respondió el asesino.
El juez frunció el ceño.
— ¿Qué significa “seglar”?
El hombre dudó un segundo.
— No lo sé.
En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor Naguib Mahfouz.
— ¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.
— Porque escribió una novela contra la religión.
— ¿La leíste?
— No.
En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por asesinar al intelectual Farag Fouda.
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque no tenía fe.
— ¿Cómo lo sabes?
— Está en sus libros.
— ¿En cuál?
Silencio.
— No lo sé. No los he leído.
— ¿Por qué no los leíste?
El hombre bajó la cabeza.
— No sé leer ni escribir.
En los tres casos, el patrón era el mismo.
Se mataba por ideas que no se entendían.
Se condenaba por palabras que no se habían leído.
Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.
No era convicción.
Era repetición.
No era fe.
Era eco.
No era certeza.
Era obediencia ciega.
La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.
El odio no se propaga a través del conocimiento.
Se propaga donde el conocimiento no llega.
Y cada vez que una sociedad renuncia a educar, no crea ignorantes.
Crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero están dispuestas a hacerlo.
Ese es el precio invisible de la ignorancia.
Y siempre lo paga alguien que no hizo nada para merecerlo
Con videos de @SeguraEp entregados a @PoliciaEcuador y @FFAAECUADOR se persiguió y capturó en delito flagrante al potencial autor de la bomba de la Bahía.
Los indicios eran claros, concordantes y unívocos.
Y aun así, la @FiscaliaEcuador del Guayas NO ACUSÓ.
El caso fue ARCHIVADO. El posible autor material, libre.
Hoy, Guayaquil vuelve a llorar.
Tenemos 4 bombas más, vidas perdidas, familias destrozadas, terror en las calles.
¿Cómo puede ser posible que, con todo el material entregado, se haya dejado libre a quien podría ser el autor material de estos atentados?
¿Quién lo protege? ¿Dónde está hoy? ¿En Guayaquil?
Hay un grupo terrorista con un objetivo claro y con jerarquías, roles específicos. Unos ponen las bombas y otros los sacan de la cárcel si los capturan.
Hay un macabro comercio con la vida de la gente, un catálogo impresionante de recursos para financiar estos crímenes
No tienen límites. Su próximo objetivo será dinamitar lugares llenos de niños y mujeres, no toleran que los guayaquileños se niegan a vivir encerrados
En medio de tanto sufrimiento quiero aplaudir las iniciativas ciudadanas para investigar nexos de estos criminales con oscuros intereses. No dudo de que pronto van a ponerse al descubierto hechos profundamente deleznables, Guayaquil no merece esta política del terror, no vamos a permitir que nos derroten.