49. Panameña. Banca/Finanzas. Lo más importante en la vida: DIOS. El mejor atuendo: una Sonrisa. El capital más grande: la FE. La fuerza más poderosa: el AMOR
Ellos mismos ni siquiera saben dónde hay o no hay luz en el West. Yo dije clarito "desde las 5 am" y no saben dónde es? O sea, a cuantas personas afectaron hoy? Y la @AsepPanama? @NaturgyPa@ENSApanama@JoseRaulMulino
.@JoseRaulMulino@frankabregom Con el mayor de los respetos, el problema no es la edad; es la visión. El sistema penitenciario necesita liderazgo con conocimiento de la criminalidad moderna, tecnología, inteligencia y gestión de riesgos. Si la solución sigue siendo sacar personas de su jubilación, queda una pregunta inevitable: de verdad no existe en todo Panamá alguien más preparado y actualizado para asumir esa responsabilidad? Si esa es la realidad, entonces el problema es mucho más grave de lo que pensamos. @PenitenciarioPA@MinSegPma@TReporta@radiopanama
.@JoseRaulMulino El crecimiento del PIB es una buena noticia, pero por sí solo no dice quiénes se están beneficiando. Si el desempleo sigue por encima del 10% y la mayoría de la gente siente que no hay dinero circulando, es válido preguntarse si ese crecimiento está llegando a la población o si se está concentrando en unos pocos sectores y en los mismos grupos económicos de siempre. @TReporta
.@frankabregom Imaginense la clase de anormales que supuestamente "cuidan" la vida de los panameños. Miren al subnormal este. Y @JFernandezRDG para qué sirve? Y Frank? Xuxa, peor! Incapaces dirigidos por el más grande incapaz: @JoseRaulMulino@PrimeraDamaPma@TReporta
De verdad qaue este país es para llos de la rosca y circulo cero, a los demas hay que joderlos. Modernización tributaria o menos opciones para el consumidor?
El argumento oficial parece sencillo y, sobre el papel, hasta razonable: si un hotel en Panamá paga impuestos por prestar un servicio de hospedaje, por qué una habitación ofrecida a través de Airbnb debería recibir un tratamiento distinto? Si una empresa local vende determinados servicios pagando ITBMS, por qué una plataforma digital que vende al consumidor panameño debería quedar fuera?
Ese es precisamente el argumento que presenta el Gobierno: actualizar una legislación que no evolucionó al mismo ritmo que la economía digital y cerrar vacíos que hoy generan diferencias entre el comercio tradicional y las plataformas que operan desde el extranjero.
Hasta ahí, se entiende. El problema comienza cuando dejamos de mirar solamente quién cobra el impuesto y preguntamos quién finalmente lo paga. La respuesta, en muchísimos casos, será la misma de siempre: el consumidor. En Panamá las plataformas digitales se han convertido en parte de la vida cotidiana. Netflix, Disney+, HBO Max, Youtube y muchas otras ya no son productos exclusivos ni difíciles de conseguir. El consumidor aprendió a comparar precios, contratar directamente y buscar alternativas. Incluso existe todo un mercado informal en redes sociales donde se ofrecen accesos y suscripciones a precios extremadamente bajos.
Mientras tanto, proveedores locales de telecomunicaciones también ofrecen algunas de estas plataformas dentro de sus paquetes. Pero el consumidor tiene una ventaja que antes no tenía: puede escoger. Puede contratar internet con una compañía y comprar sus servicios digitales por otro lado. Y ahí es donde esta discusión se vuelve interesante.
Si una suscripción cuesta $5 y el consumidor encuentra quién se la ofrece a ese precio o por unos dólares adicionales, agregar otro 7% quizá individualmente parezca poca cosa. Pero Netflix no es la única suscripción de una familia. Súmese Disney+, HBO Max, Spotify, almacenamiento digital, aplicaciones, compras por internet y el resto de los servicios que progresivamente forman parte de nuestra economía digital. Un 7% aquí y otro 7% allá eventualmente salen del mismo bolsillo.
Airbnb presenta una discusión similar. Durante años, Airbnb y plataformas semejantes permitieron que una persona con una habitación, apartamento o propiedad disponible pudiera competir en el mercado de alojamiento de una manera que antes era prácticamente imposible. Para el consumidor significó más oferta y, muchas veces, mejores precios.
Desde la perspectiva de los hoteles existe un argumento legítimo: ellos están sometidos a impuestos, permisos, regulaciones y costos que un particular posiblemente no enfrenta de la misma manera. Por tanto, pedir condiciones más equitativas de competencia no es necesariamente absurdo. Pero también debemos hacernos la pregunta desde el otro lado:
Igualar las condiciones significa reducir cargas para todos o simplemente agregar nuevas cargas a quienes antes no las tenían? Porque son cosas muy diferentes. Si una habitación de Airbnb cuesta $50 y mañana esa misma transacción tiene una carga adicional, probablemente no será Airbnb quien sienta principalmente esos dólares. Será el huésped, el anfitrión o una combinación de ambos. Y poco a poco desaparece parte de la ventaja económica que hizo atractiva esa alternativa frente al hospedaje tradicional.
Entonces, quién gana y quién pierde? El Estado claramente gana una nueva fuente de recaudación. De hecho, el Gobierno estima que la ampliación del ITBMS a operaciones de la economía digital podría generar más de $100 millones al año. Algunos negocios tradicionales también podrían beneficiarse indirectamente si competidores digitales que anteriormente tenían una carga tributaria menor comienzan a enfrentar costos similares. Eso no significa necesariamente que la medida haya sido creada para favorecerlos, pero sí puede reducir una ventaja de precio que hoy tienen algunas alternativas digitales.
Y quién queda en medio? El consumidor. Por eso creo que la discusión no debería reducirse a “las plataformas digitales también tienen que pagar impuestos”. La pregunta debería ser mucho más amplia: Estamos modernizando el sistema tributario para adaptarlo a una nueva economía o simplemente encontrando nuevos lugares donde cobrarle al mismo consumidor? Regular la economía digital probablemente sea inevitable. También es razonable discutir que dos negocios que ofrecen servicios equivalentes compitan bajo reglas comparables. Pero equidad tributaria no debería convertirse automáticamente en más impuestos para todos.
También debería abrir la discusión sobre si algunas cargas existentes siguen teniendo sentido, si puede simplificarse la regulación para los pequeños proveedores y, sobre todo, cómo evitar que cada nueva forma que encuentra el ciudadano para ahorrar termine convirtiéndose simplemente en otra oportunidad de recaudación. Porque al final podemos llamarlo modernización, regulación, equiparación o cierre de vacíos fiscales. Pero cuando llega la factura, el consumidor solamente ve una cosa: antes pagaba menos; ahora paga más. Que barbaridad MULINO, has venido a cagarte en prácticamente TODO en lo que no se cagó VARELA? Increíble!
Y aquí es donde también debemos hablar de prioridades
Mientras se nos explica que es necesario ampliar el ITBMS a nuevas actividades de la economía digital para cerrar vacíos fiscales y aumentar la recaudación, aparecen noticias como esta: el Consejo de Gabinete autorizó una contratación por B/.3.2 millones entre la CSS y ASSA para distintas pólizas de seguros.
Aclaremos algo importante: estas pólizas no significan que los funcionarios de la CSS recibirán un seguro médico privado para atenderse fuera de la institución. Las coberturas anunciadas incluyen accidentes personales y laborales, incendios, robos, responsabilidad civil, rotura de maquinaria y otros riesgos institucionales.
Pero aun hecha esa aclaración, creo que es perfectamente válido hacerse una pregunta más amplia: Cuáles son nuestras prioridades al administrar el dinero público?
Porque mientras al ciudadano se le pide aceptar nuevos impuestos sobre servicios que ya paga con su propio dinero —streaming, compras digitales, hospedaje y otras actividades—, el Estado continúa realizando contrataciones millonarias que, justificadas o no, también deben estar sometidas al mismo nivel de escrutinio.
No estoy diciendo que una institución del tamaño de la CSS no necesite asegurar sus instalaciones, equipos, trabajadores o responsabilidades. Por supuesto que existen riesgos que deben cubrirse. Lo que cuestiono es una filosofía que parece encontrar con enorme facilidad nuevas formas de recaudar, mientras al ciudadano se le exige cada vez más y este continúa preguntándose si recibe servicios públicos proporcionales a todo lo que ya aporta.
Antes de preguntarnos solamente “dónde más podemos cobrar el 7%?”, quizás también deberíamos preguntarnos:
“Estamos administrando de la mejor manera cada dólar que ya recaudamos?” Porque modernizar el sistema tributario es una discusión válida. Modernizar y fiscalizar el gasto público debería ser parte de la misma conversación. Que barbaridad.
A este señor debríamos declararlo ENEMIGO #1 del pueblo panameño, y exigir su renuncia. Para el que sabe, entiende que solamente trabaja en pro de la empresa privada.
Xuxa, que chiste es este país... De verdad que el panameño es pendejo, y los politicos lo saben....miren a este, nuevamente otro miembro de la alta alcurnia aparece en la palestra política vendiéndose como la nueva solución para Panamá. Creando su propio partido, Gabriel Diez Montilla jamás ha vivido las dificultades del panameño común. Creció viajando de vacaciones, tal vez a Disney World y SeaWorld, etc. Pregúntele en que colegio estudió su bachillerato... ah y también pudo estudiar en buenas universidades fuera de Panamá gracias al apoyo económico y las gestiones de su padre. Nunca ha tenido que madrugar para caminar hasta una parada de buses, pasar horas en el transporte público y regresar de noche a su casa. Él sabe perfectamente que esto es cierto.
Y ojo, el problema no es haber nacido con privilegios. El problema es pretender que se conoce y representa la realidad de un pueblo cuyas dificultades nunca se han vivido. Cada cinco años aparece otro personaje de los mismos círculos de poder, sacado de debajo de una piedra o del sombrero de algún mago, asegurando que ahora sí tiene la varita mágica para arreglar el país. Mientras tanto, sabemos que para muchos ocupar un cargo público se ha convertido en una piñata de puestos y beneficios para ellos, sus familiares, amigos y allegados.
Lo más contradictorio es que Gabriel Diez Montilla, en su propio manifiesto, critica a “los mismos de siempre” y promete una “renovación real de la dirigencia para que nadie sea eterno”. Sin embargo, actualmente preside el CoNEP, el mismo gremio que su padre, Gabriel Diez Polack (q.e.p.d.), presidió durante dos periodos consecutivos, además de dirigir otros importantes gremios empresariales. Entonces, cómo puede hablar de renovación y de acabar con “los mismos de siempre” cuando él mismo representa la continuidad familiar y generacional dentro de una de las organizaciones de poder más influyentes del país?
Y esa fiesta la paga el pueblo. Para el ciclo electoral 2024–2029 se aprobaron $109 millones en financiamiento público. De ese total, $54.5 millones corresponden al subsidio postelectoral que el Tribunal Electoral les dio a cada partido.,realizando Metas recibió $10.2 millones; el PRD, $8.1 millones; MOCA, $6.5 millones; el Partido Panameñista, $5.9 millones; el Partido Popular y Cambio Democrático, $5.8 millones cada uno; Alianza, $2.8 millones; Molirena, $2.4 millones; y los candidatos independientes electos, $5.1 millones en conjunto.
Ahora llega otro partido, otro discurso y otro supuesto salvador. Antes de pedir el voto, que nos diga quiénes lo acompañan, quién financia su proyecto, qué intereses representa y qué garantías ofrece para que su partido no termine siendo otra piñata más.
Y tú? Comiéndote tu cable como todos los años y votando por la misma gente de siempre pero esperando un resultado diferente? Panamá no necesita más charlatanes ni salvadores fabricados por las élites de siempre. Necesita gente que conozca la realidad del pueblo y que llegue a servir, no a lucrar. @tepanama