Y se dio lo improbable. El bebé y el bañador se encontraron en una final del Mundo.
La probabilidad de que esto ocurriera se estima en 1 en 625 billones.
Que justo ese bebé fuera seleccionado para la sesión fotográfica y que se escogiera a Messi como el bañador. Que ese bebé se convirtiera en profesional. Que llegara a la élite y jugara este Mundial. Que Messi siguiera su carrera hasta el día de hoy y jugara este Mundial. Y que justo el enfrentamiento entre ellos sea en la final.
Es el destino. Es el fútbol🫶