🧵 Screaming Frog cobra $245/año por crawlear tu web.
Existe una alternativa open source, construida en Rust, gratuita y sin límite de URLs.
Se llama RustySEO. Y la mayoría de SEOs no saben que existe.
Hilo 👇
1:
Llevo meses optimizando mi scraper de Google Maps.
Hoy he scrapeado 35,000 empresas de toda España en 2 minutos.
Sin proxies. Sin API key. 43 requests/segundo. Una sola IP. Sin Bloqueos de Google!
Abro hilo con lo que he conseguido. 🧵👇
¿Tu web es lenta o le cuesta superar las Core Web Vitals de Google? 🚀
He creado SpeedDoctor Pro, una extensión de Chrome para auditar el rendimiento real (LCP, CLS y el nuevo INP) y el SEO On-Page al instante. Detecta los frenos de tu web y optimiza ya.
Pruébala gratis aquí 👇
https://t.co/4wX6feb3EK
¿Harto de pedir retiradas de URLs en Search Console una por una? 😅
He creado el Asistente para retiradas masivas en Google Search Console: una extensión que automatiza el proceso y te ahorra un montón de tiempo ⏱️
👉 https://t.co/CMThW7Fsnr
#SEO#SEOTécnico#Productividad
Durante casi tres años estuve a punto de dejarlo.
No fue de un día para otro. Fue algo lento, silencioso, como cuando una web va perdiendo tráfico poco a poco y tú sabes que pasa algo… pero no quieres entrar a Search Console a mirarlo.
Entre 2021 y 2024 yo era ese gráfico plano.
Al principio era cansancio. Luego agotamiento.
Luego tuve proyectos que no crecían como yo esperaba.
Después, miedo.
Miedo a que la IA me quitara el trabajo.
Miedo a no tener ya nada nuevo que aportar.
Miedo a haber llegado a mi techo sin darme cuenta.
Pasé de tener clientes, proyectos y llamadas, a quedarme solo programando cosas sueltas “por pasar el rato”. Trabajitos, scripts, apaños… nada que me obligara a pensar a lo grande. Nada que me retara de verdad.
Los años fueron pasando y, cuando me quise dar cuenta, habían pasado casi tres.
Tres años en los que el SEO cambió, el desarrollo web cambió, el mercado cambió… y yo seguía anclado en la misma forma de trabajar.
WordPress me había dado de comer, pero también me anestesió.
Instalar, configurar, parchear, meter plugins, cambiar cuatro cosas y a otra cosa.
Cada vez tenía menos sensación de estar construyendo algo propio.
Solo montaba webs “correctas”. Y las webs “correctas” rara vez cambian la vida de nadie.
A mitad de 2024 apareció él:
el cliente ideal.
El típico que te dice:
“Haz lo que creas mejor. Confío en ti.”
Sin prisas absurdas, sin un maximo de meses, sin micromanagement, sin revisarte cada línea como si fueras un becario.
Ese proyecto fue pequeño en tamaño, pero enorme en impacto.
Porque me obligó a ponerme al día.
A leer otra vez documentación, a probar cosas nuevas, a repensar cómo programaba.
Fue como volver al gimnasio después de años parado: los primeros días duelen, pero te recuerdan que sigues vivo.
Gracias a ese cliente volví a asomarme a Twitter.
Volví a hablar de SEO, de proyectos, de código.
Volví a sentirme parte del juego.
Y entonces llegó el golpe de realidad.
A finales de 2024 monté un proyecto en WordPress deprisa, “para salir del paso”.
Lo típico: quieres ir rápido, tiras de lo que conoces, aceptas mil concesiones.
Salió mal.
Muy mal.
El proyecto no funcionó como esperaba, ni a nivel técnico ni a nivel de negocio.
Y, cuando empezó a hundirse, la voz de siempre volvió:
“Ya está. Se acabó. Estás quemado. Esto ya no es para ti.”
Otra vez la tentación de dejarlo todo.
Pero hubo un pequeño detalle distinto a las veces anteriores:
a pesar de ese fracaso, yo seguía programando.
Scripts, herramientas internas, pequeños sistemas.
Y esas piezas de código empezaron a llamarle la atención a gente que no me veía desde hacía años.
Me escribieron dos clientes para que les llevara sus proyectos.
Dos.
Después de tanto tiempo, dos personas estaban dispuestas a confiar en mí de nuevo.
Acepté.
Y ahí todo cambió.
Volví a mirar las webs como lo hacía hace 14 años:
no como “plantillas con plugins”, sino como productos.
Como sistemas vivos, donde cada decisión técnica tiene un impacto real en el negocio.
Dejé de pensar en “qué plugin hace esto”
y empecé a pensar en “qué sistema tengo que construir para que esto funcione perfecto”.
Me di cuenta de algo doloroso:
haber dependido tanto de WordPress durante años había frenado mi evolución.
No porque WordPress sea malo, sino porque lo estaba usando como excusa para no aprender cosas nuevas.
Cuando empecé a salir de esa jaula, sentí algo que llevaba tiempo sin sentir: control.
Control sobre cada detalle.
Sobre el rendimiento, las URLs, el tracking, la arquitectura, el contenido, los funnels.
Todo volvía a estar en mis manos.
Y con el control llegó otra cosa: exigencia.
De repente ya no me valía con “que la web funcione”.
Quería que fuera rápida, limpia, fácil de escalar, útil para el usuario y rentable para el cliente.
Quería que aguantara comparaciones con proyectos gigantes… y ganarles.
Y, poco a poco, empezó a pasar algo que no veía desde hacía años:
Los proyectos comenzaron a darme alegrías.
Gráficas que suben.
Keywords que se colocan donde parecían imposibles.
Clientes contentos no solo por el SEO, sino porque por fin sienten que su web es mejor que la de la competencia de verdad, no solo por posiciones.
Varias teorías que yo llevaba años defendiendo se cayeron solas.
Me di cuenta de que había confundido comodidad con experiencia.
Y que lo que a veces nos frena no es la falta de talento, sino la falta de movimiento.
Hoy vuelvo a competir contra gigantes.
Pero lo hago desde otro sitio:
no tanto desde el “voy a reventarles en SEO”,
sino desde el “voy a ofrecer un producto mejor”.
Y esa, curiosamente, ha sido la mayor alegría de todas.
#seo #reflexiones
🧵 1/
Así scrapeo Google Maps y puedo obtener millones de resultados al día:
🚫 sin navegador
🚫 sin proxy
✅ solo con peticiones HTTPS puras
Porque hacer scraping no es solo “pedir datos”, es usar algoritmos inteligentes para maximizar resultados.
💥 Aquí tienes 5 Ejemplos de Canales de Amazon Afiliados para Replicar 💥
Si quieres este PDF GRATIS solo tienes que 👇🏼
1️⃣ Seguirme @TopRellow
2️⃣ Dar ❤️y RT a este tweet ♻️
3️⃣ Comenta “Buho” y te lo envío por DM 📥
(El 3º Genera 5000€/mes)
Solo disponible durante 3 días