Gracias a periodistas que denuncian los desmanes del poder, a jueces independientes, a la UCO y a la UDEF, se ha luchado contra la corrupción del sistema. A pesar de todas las presiones. Con gobiernos del PP y del PSOE. Sin ellos estaríamos perdidos.
Hay días en que uno tiene la impresión de ir a bordo de un autobús de suicidas. Un presidente de España que boicotea la Vuelta a España. Un delegado del Gobierno en Madrid que celebra que les partan la cara a veinte de sus policías. Un ministro del Interior que desaparece en cuanto surge un problema. Una oposición paralizada como un conejo ante los faros de un automóvil, recibiendo bofetadas y tartas en la cara como un payaso de circo. A bordo de ese autobús lleno de suicidas habría gritado hace años: "¡Paren, que me bajo!". Ahora, sin embargo, lo que tengo es curiosidad por ver qué ocurre cuando todos nos vayamos al carajo por el acantilado.
El Congreso del PSOE se puede resumir de la siguiente manera:
– Zapatero, el fiel siervo del criminal régimen de Maduro, hablando de dignidad y derechos humanos.
– Sánchez, con toda su familia imputada, hablando contra la corrupción mientras todos los asistentes ovacionan en pie a Chávez y Griñan.
– María Jesús Montero afirmando, mientras decenas de miles de personas siguen tirados como ratas, que es un bulo de la extrema derecha que "el pueblo salva al pueblo".
– Begoña Gómez, que esta misma semana ha reconocido utilizar para sus negocios a la directora de Moncloa, recibida como una super estrella.
Sin duda, se han visto sectas mucho más decentes que la del PSOE.
- El hermano del presidente del Gobierno imputado.
- La mujer del presidente del Gobierno imputada.
- La mano derecha del presidente del Gobierno imputado.
- El fiscal general del Estado imputado.
Y la única dimisión es la de Lobato por negarse a delinquir...
Sánchez ha pasado del "si necesitan recursos que los pidan" al "si quieren recibir las ayudas anunciadas tendrán que aprobarme los presupuestos".
Ningún pueblo, por muy equivocado que haya estado o votado, se merece semejante abandono, tortura y chantaje. Esto es imperdonable.
Sánchez y el Rey son recibidos con lanzamientos de piedras, barro y huevos. Sánchez huye como una rata y se va de la comitiva a toda velocidad. El Rey, lejos de irse, aparta a sus escoltas y camina hacia la gente.
Un Rey que sufre por su pueblo y un presidente que lo desprecia.
Lo de Mazón es negligencia, inepcia y cálculo político. Lo de Sánchez es maldad, venganza y cálculo político. Esto debería costar el puesto a ambos. Pero olvídense, no sucederá. La toxicidad de la política española se alimenta de las desgracias. No importa lo que sucede, sino cómo se cuenta lo que sucede. Ahí Sánchez lleva ventaja.
No saben la cantidad de militares, policías nacionales, bomberos y guardias civiles que te cuentan que no les dejan actuar y están aquí en Valencia ayudando de paisano. Muchos de ellos solicitando días de asuntos propios.
Esto no es una cuestión de incompetencia como la que exhibe Mazón, que ya es grave, sino que el Gobierno de Sánchez está dejando a propósito abandonada a la gente para sacar rédito político de la tragedia. De todo esto tienen que celebrarse muchos juicios. Muchos.
Valencia ha sufrido una tragedia aún incalculable con miles de personas afectadas, cientos de desaparecidos y un número de pérdidas humanas que no deja de aumentar.
Todos los gobiernos y recursos deberían estar centrados en ayudar, pero la prioridad del Gobierno es mantener el Pleno para aprobar la ley que le permite controlar TVE. Qué panda de hijos de puta.
Insisto:
Un pueblo que ha puesto a semejante chacha macarra a dirigir las cuentas de la nación lo mínimo que podría hacer es mirarse al espejo y reconocer su podredumbre espiritual, moral, ética y estética.
El número 1 de la trama, Pedro Sánchez, tiene que dimitir y que los españoles digan en las urnas si quieren más corrupción o recuperar la normalidad.
Por cierto: mentir en el Vaticano puntúa doble.