Fui a un café en Santander.
Se llama Santa. Es un café-restaurante moderno, de esos que tienen la cocina abierta todo el día. Un refugio habitual para trabajadores digitales «in itinere» perpetuo y quienes comemos cuando lo dicta el apetito, no el reloj.
—Cuando pueda me dice cuánto es.
—Marchando. ¿Ha ido todo bien?
Saqué del bolsillo el teléfono. La camarera entendió inmediatamente el gesto y extendió el brazo para alcanzar el datáfono.
—¡Sí! Todo genial, muchas gracias… —respondí acercando el teléfono al datáfono.
Pero una duda comenzó a rodar en mi cabeza. ¿Se lo digo o no se lo digo? Su pregunta parecía sincera. Así que tras un dubitativo instante, decidí fiar todo yo también a la sinceridad radical:
—¡La comida y todo genial! Lo único… y solo por si sirve de mejora: creo que los cuchillos no cortan mucho. Vamos, no te lo digo solo por hoy, sino porque lo he notado otras veces que he venido. Quizá toca afilarlos, o cambiarlos… Pero no es importante, ¿vale? Lo comento solamente porque creo que haría este sitio aún mejor.
La mujer, de nuevo, entendió el mensaje a la primera.
—¡Ah! Pues gracias por decirlo; lo reportaré al jefe —contestó con una sonrisa.
Devolví la sonrisa y me marché satisfecho del Santa.
Al día siguiente tenía cita en mi centro de salud. Una tontería: pedir un volante para el alergólogo.
Había pedido la cita por internet. El trámite digital me ofrecía dos posibilidades: cita presencial o cita telefónica. Marqué esta última, claro.
—No hay citas telefónicas —esputó el sitio web.
—Vaya, entonces, ¿por qué me lo ofreciste? —pensé para mis adentros.
Llegué puntual al centro de salud. Son unas instalaciones modernas, limpias, perfectamente dotadas. Tomé asiento y me puse el portátil sobre las rodillas mientras esperaba mi turno.
Justo entonces mi doctora salió de la consulta. Cruzamos fugazmente la mirada y me dio los buenos días. Devolví el deseo con reciprocidad y seguí trabajando en el ordenador.
Pero pasaban los minutos y nadie me llamaba.
Cuando cumplí una hora de espera comencé a preguntarme si me habría equivocado de día. Dubitativo, me acerqué tímido a una puerta que se entreabría.
—Disculpe, ¿me puede confirmar si estoy citado hoy?
—Claro; dígame su nombre.
—Jaime Gómez-Obregón.
—Sí, usted tenía cita hace… una hora. ¿No le han llamado?
—No…
—¿Y no ha llamado usted a la puerta?
—Hay un cartel que pone «no llamar a la puerta».
—Pues espere un momento, que la doctora está en el descanso. Voy a buscarla.
—Gracias.
Un instante después llegaba apurada la doctora.
—Ay, ¡perdone! Que no le había visto…
—Pero si me ha dado usted los buenos días…
—Dígame, ¿qué le pasa?
—Quería una consulta con el alergólogo.
La doctora tecleó algo en su ordenador y la impresora escupió un papel.
—¡Listo! Lo entrega abajo, en el mostrador y…
Sentí rodar en mi cabeza la misma duda que en el Santa. ¿Se lo digo o no lo digo? Decidí apostar todo de nuevo a la sinceridad radical.
—Verá, ¿puedo hacer algunas sugerencias de mejora?
La doctora me miró como tragando saliva.
—La primera: creo que tendría que haber citas telefónicas, porque así habríamos dejado esta consulta a otra persona que la necesite más. Y… bueno, yo también me habría evitado interrumpir mi jornada, desplazarme, esperar en la sala…
—Hay citas telefónicas, ¿por qué no pidió una?
—Lo hice, pero no había ninguna.
Su mirada se tornó de incomprensión, pero decidí seguir:
—La segunda: pienso que tendría que haber un cartel o una pantalla con el listado de las personas citadas cada día. No digo que aparezcan los nombres, pero sí un código o algo que le permita a uno, al llegar, confirmar que está citado. Porque el trámite digital no envía ningún correo, mensaje o recordatorio. Seguro que a menudo pasa que la gente se equivoca al anotar la cita y…
—Eso tiene que reportarlo al Servicio Cántabro de Salud —me interrumpió la doctora.
—Estoy reportándoselo al Servicio Cántabro de Salud —respondí señalándola.
—Pero no a mí. A la Consejería.
Su mirada era ahora un glaciar abisal y gélido que se abría entre los dos. Eché de menos a la chica del Santa y su sonrisa. Pero elegí luchar:
—La tercera: creo que tendrían ustedes que citar por internet o por teléfono, porque ahora mismo las citas me llegan por carta postal. Y cuando la cita me coincide con un viaje o compromiso tengo que llamar a un teléfono para cambiarla, y el teléfono siempre está saturado porque, seguramente, hay mucha gente intentando cambiar sus citas.
—Eso es porque no tenemos su teléfono: baje al mostrador y…
—Sí lo tienen, está aquí —respondí señalando mi número de teléfono en el membrete del papel que ella misma me había entregado hace unos instantes.
La doctora se reclinó en su sillón y me dio entonces una sorprendente respuesta que trocaba la autodefensa por un inesperado trasfondo de catarsis:
—Si yo te entiendo perfectamente… ¡pero es que funciona todo fatal! Y te lo digo yo, créeme, que lo tengo que padecer todos los días. Pero yo no puedo hacer nada. ¡Ojalá cambie!
Sorprendido, recogí el guante y me puse catártico yo también:
—Pero señora, ¡las cosas no cambian solas! Cada uno tenemos que poner nuestro granito de arena. ¿No tienen ustedes, los médicos del Servicio Cántabro de Salud, un mecanismo interno para canalizar las sugerencias de mejora que les reportan los usuarios? A menudo estas mejoras redundan también en la propia ergonomía laboral y calidad de vida de quienes trabajan aquí. Es el ciclo de la mejora continua: el usuario da «feedback» del proceso, y la organización lo recibe, lo escala y lo integra. Así, mediante sucesivas mejoras adaptativas, el servicio mejora para todos. Es algo elemental que sucede hasta en un restaurante pero…
Iba a extender más mi diatriba cuando, de repente, lo vi todo claro: la doctora solo quería regresar a su descanso.
Humildemente, pienso que nuestro país necesita menos de esta querencia por «estar a la vanguardia» de todo y por las grandes palabras, y más de una sucesión casi infinita de sucesivas microoptimizaciones.
Leemos sobre grandes «novedades» todas las semanas pero, ¿por qué no se mejora lo que ya tenemos —que es mucho— y es manifiestamente mejorable?
No me gusta hablar en abstracto, así que aquí va una propuesta concreta:
✅ Publicad DINTEL, el muy necesario sistema de diseño estatal, en GitHub con licencia EUPL.
❌ Ahora está alojado en Nexus, una forja solo accesible desde Red SARA.
❌ Si pides acceso para estudiarlo o enviar aportaciones, no te lo dan.
Así es imposible articular una comunidad técnica o generar tracción en torno al proyecto.
Me gustaría equivocarme, pero la experiencia nos dice cuál suele ser el desenlace de tantas iniciativas buenas pero que no llegan a cristalizar por una ejecución mejorable: cambian los gobernantes, cambian las prioridades y acaban en un cajón.
¿Es una locura lo que planteo?
Pues no lo parece cuando es lo que se ha hecho en Reino Unido, Estados Unidos, Italia, Australia o Países Bajos.
Me gustaría que la secretaria de Estado, o incluso el ministro, tuvieran una visión y un entendimiento claros de todo esto. Así podrían impulsar este y muchísimos otros pequeños cambios que son muy necesarios.
Pero son dos políticos que vienen de la militancia de un partido. No tienen experiencia profesional en digitalización o transformación digital. No creo que entiendan que DINTEL seguramente tiene los días contados porque están impidiendo que los técnicos y las empresas lo conozcamos, aprendamos e impulsemos.
Como Español, como ciudadano y como ing. de Caminos tengo una enorme indignación por lo ocurrido en Valencia y con la gestión criminal de los hechos. Vamos con datos, no con opiniones. Escucho que era imposible haberlo sabido, que no daba tiempo a avisar, etc. Vamos con datos 🧵
@Ryanair_ES Porqué los reposabrazos entre asientos los habéis fijado en los 737-8200? Apoyáis ONGs de children's charity desde hace años pero que pasa con los niños que quieren viajar con vosotros durmiendo en el regazo de sus papás, abuelos....
¿Ya hemos pasado a la fase de que la corrupción no es realmente importante mientras se sigan subiendo las pensiones y el salario mínimo? “¿A ti en qué te afecta la corrupción, eh?”.
@IKEASpain No os funciona el enlace en vuestra web al formulario de atención al cliente?.
Debéis revisar el proceso de "segunda vida" que anunciáis en vuestra página. En mi opinión debéis de mejorar la comunicación evitando expectativas irreales y formando a vuestro personal.
Me lo acaba de pasar un amigo empresario de Jaén.
Texto recibido en las patronales de Turismo andaluzas:
“Buenos días:
Desde el Ministerio de migraciones comunica que debido a las afluencia masiva de migrantes necesita alojamientos para estas personas.
Sería por un periodo aproximado de dos meses.
Se pagaría por alojamiento, pensión completa 60 euros por persona.
Quien este interesado que se ponga en contacto con esta Federación de Turismo”.
La queja del los empresarios, a parte del hecho en si, es que Imserso paga por la pensión completa de las personas mayores jubiladas a los establecimientos a 24-26€, pero a los migrantes 60€.
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En los últimos tres días, Seat ha anunciado su desaparición como marca, Arabia Saudí ha comprado Telefónica, la vicepresidenta del Gobierno se ha ido a agasajar a un prófugo de la justicia a la vista de toda Europa, el PSOE ha puesto en marcha una amnistía general en favor de los traidores secesionistas y la Fiscalía ha respaldado una denuncia de agresión sexual por un pico en un proceso de humillación pública que recuerda a las sesiones de lucha de Mao Zedong.
No recuerdo semejante retahíla de injusticias, traiciones y grandes escándalos en toda mi vida.
@vitoquiles Toda esta gente en la calle y la policía que se preocupa hasta por pedirte la partida de bautismo en los controles...controles?? o afán recaudatorio/consecución de objetivos?....las prioridades no están claras.
Y poco a poco nos van quitando lo que tanto nos costó conseguir. Empujándonos a una sanidad privada o a una publica de amiguismos. https://t.co/RDbAstFQ0k vía @malagahoy_es
🚨 BREAKING: Code Interpreter is FINALLY rolling out to all ChatGPT Plus users.
It's the most powerful feature OpenAI has released since GPT-4. It makes everyone a data analyst.
Here are 15 mind-blowing use cases of Code Interpreter: