El cansancio estaba pudiendo conmigo hasta el punto de de ir a ver a la Esperanza a una calle aforada a metros de distancia. Ha pasado esto, sin palabras. @Hdad_Macarena@CarmenDSalteras
🇨🇳🔥En China, los aprendices de fontanería deben sellar un tanque con fugas utilizando una pasta de secado rápido que se endurece al instante, poniendo a prueba tanto su habilidad como su precisión en el tiempo.#China
ESTA SEVILLA YA NO EXISTE!
Juan Lebrón
Finales de los años 80. El mercado de la Calle Feria late al ritmo de Señor Troncoso, del grupo Triana, y la ciudad se deja llevar por una forma de vivir que hoy solo habita en la memoria.
Dentro del mercado, carne, pescado y verduras frescas marcaban el pulso cotidiano de los barrios. Fuera, cada jueves, la calle se transformaba en un universo paralelo: el mercadillo de antigüedades y objetos usados, donde todo tenía una historia y nada era anónimo. Viejos libros, vinilos, cacharros, recuerdos… fragmentos de otras vidas que cambiaban de manos sin prisa.
La Calle Feria era mucho más que un lugar de paso: era el alma popular de Sevilla. Un espacio donde convivían lo necesario y lo inútil, lo humilde y lo valioso, el presente y el pasado. Donde se compraba comida para el día y, sin saberlo, memoria para siempre.
La música de Triana envuelve estas imágenes rodadas en 35 mm como una caricia del tiempo. No son solo planos bellísimos: son vida real, gestos sencillos, miradas auténticas. Una Sevilla cercana, lenta, profundamente humana.
Esa Sevilla ya no existe en las calles. Pero sigue viva en estas imágenes, en la música que la acompaña y en la nostalgia luminosa de una ciudad que supo cantar su día a día. Porque Sevilla también fue —y será siempre— esto.
La Estación Espacial Internacional fue fotografiada mientras se desplazaba sobre la superficie lunar, un instante fugaz que duró menos de un segundo.
A una velocidad de 28 000 km/h, la EEI orbita la Tierra cada 90 minutos…
En cierto modo, se ha convertido en una especie de tradición empezar el Domingo de Ramos con mis amigos viendo al Señor de la Victoria. Por esta zona, verdaderamente la estampa es una exaltación de la primavera. Nunca un calor tan soporífero nos hizo tan felices.
Podéis, por favor, seguir utilizando el signo interrogativo al principio de la oración, no solo como cortesía, sino porque el español es el único idioma que no utiliza declinaciones o construcciones particulares al inicio de la interrogación que indican que efectivamente se trata de una pregunta? Gracias. (¿A que jode tener que volver a leer con la entonación adecuada?).