Comparemos la Constitución con el reglamento del fútbol (puede verse aquí: https://t.co/YIZ6qmRYpv). ¿Hay una moral claramente subyacente a reglamento del fútbol? Sin duda. Se manifiesta en elementos como los siguientes:
a) Las regla de juego son las mismas para todos, no hay unas para unos equipos y otras para otros, dentro de la misma competición.
b) El resultado de cada partido es y tiene que ser el que sale de aplicar las reglas iguales para los equipos, no el resultante de un juicio de merecimiento (qué equipo jugó mejor, cuál tuvo buena o mala suerte, cuál juega con más nobleza o mayor respeto al contrario...).
c) Quien aplica las reglas en primer lugar, el árbitro, ha de que reunir ciertas características, sin las que el reglamento es papel mojado y el fútbol se torna otra cosa (política, corrupción, disputa grupal por cualquier medio...): conocimiento del reglamento, buena forma física y mental, experiencia adquirida categoría a categoría, acceso por mérito y capacidad acreditados, imparcialidad, independencia antes, durante y después de su desempeño, profesionalidad, apariencia clara de que no es un puro delegado de algún equipo grande, etc.
Lo anterior nos permite diferenciar entre la ética del juego y la justicia del resultado de cada partido. Y quien guste del fútbol como tal y no sea un mero fanático de un equipo tendrá que admitir que lo que hace justo el fútbol no es la justicia material del resultado de cada partido, según la opinión de unos o de otros o del mismísimo árbitro, sino la aplicación igual e imparcial de las normas del reglamento en todos los partidos.
Para el Derecho en general y para la Constitución particularmente, las claves son las mismas. Si entendemos bien que un árbitro no puede regalarle a un equipo un gol que no fue, so pretexto de que es el equipo que merece ganar (principio de merecimiento) o que juega más limpio (principio de deportividad) o que tiene menos recursos económicos (principio de equidad económica)..., y si entendemos que no puede tal o cual árbitro añadir, de su cosecha, reglas al reglamento para favorecer a unos o perjudicar a otros (por ejemplo, una que dijera que los equipos cuyos jugadores tengan un promedio de edad de treinta años o más tienen derecho a dos cambios adicionales durante los partidos), entenderemos también lo que han de hacer los jueces o el Tribunal Constitucional.
Cuando los árbitros cambian resultados de los partidos porque aplican el reglamento futbolistico de modo deliberadamente parcial o haciendo que su personal juicio moral domine sobre lo que las propias reglas marcan, destruyen el fútbol y lo vuelven otra cosa, además de que se convierten a sí mismos en titulares de un poder para el que no tienen ni competencia ni legitimidad.
Cuando jueces y magistrados imponen la moral suya (aunque la pretendan muy correcta y objetiva) como dirimente, por encima de lo que la ley y hasta la Constitución digan, se comportan como golpistas, destruyen el juego constitucional de todos y transforman el poder judicial en un poder político y politizado que acabará, siempre, dando la razón a los más poderosos, a los que más paguen o mejor regalen, a los más indecentes, a los mayores tiranos. Bien lo estamos viendo ya aquí y ahora, y a estas alturas ya nadie puede llamarse ingenuamente a engaño.
¿O acaso ha existido una sociedad, una sola, en la que hayan sido los jueces los autores de las grandes reformas sociales en pro de la justicia, en defensa de la libertad y a favor de la igual garantía de los derechos para todos los ciudadanos? La respuesta es que no y que es estructuralmente, materialmente imposible, más allá de algunas jurisprudencias simbólicas que nada importante modifican, aunque parezcan sumamente progresistas y avanzadas, como las que reconocen derechos a los ríos que nadie va a limpiar por eso o permiten a los perritos subir al apartamento en ascensor con su obeso propietario.
Trump va a pasar, tarde o temprano, sea por causa de los votantes, las instituciones o la naturaleza, pero va a pasar. Los que dependen de él para confrontar a sus enemigos, sin tener poder (capacidad de obligar) deberían recordar que es mejor un mal arreglo que un buen pleito.
Si hiciéramos caso al discurso mercantilista de Trump (EEUU sale perdiendo del comercio con el resto del mundo porque tiene déficit comercial), quien más saldría perdiendo de un embargo contra España sería EEUU y no España, porque EEUU tiene superávit comercial sobre España. Desde esta óptica mercantilista, el embargo debería incluso resultar beneficioso para la economía española porque reduciríamos nuestro exceso de compras al exterior (el típico argumento que utiliza Trump para justificar la bondad de los aranceles).
Obviamente la lógica mercantilista que suele invocar Trump es errónea y quienes más saldríamos perdiendo somos nosotros precisamente porque tenemos déficit comercial con EEUU (no a pesar de que tengamos déficit comercial). Pero, eso mismo, también es aplicable a los aranceles que impone Trump: que EEUU tenga déficit exterior no los vuelve menos dañinos para EEUU sino, muchas veces, más dañinos.
Lo de tengo dos candidatas me gustó. Constitución y democracia. Creo que me anotaré a esa candidatura. Después vendrá la sutileza de los ajustes ideológicos.
@gendrikemh Ese discurso se venía esperando desde hace más rato que nada. Era circunstancialmente necesario. No me anoto en muchos aspectos de fondo. Pero formalmente era lo que se necesitaba.
Disculpe. Creo que a Trump el 28 J a estas alturas le importa poco. Quizás en su momento fue importantísimo, pero vamos en otra fase. Falta que Trump saque peras y manzanas. Todo esto entendiendo que está tutelando no únicamente al régimen.
La oposición venezolana, antes de ser “moderada”, lo que debe ser es fiel al mandato del 28 de julio. Esa es la prioridad. El país habló habló y lo hizo contra los vientos más bravos. Eso está pendiente.
@gendrikemh Que no se hayan creado tribunales ad hoc para aplicar justamente la ley es un subterfugio para seguir con el problema de fondo. Muestra de que no hay transición. Aún así ¿Te hubieses quedado en la denuncia de ilegitimidad con inocentes presos de por medio?
Yo no.
@joelgarcia69 Yo estoy convencido de que a esta ley , “chucuta” le hacen falta nuevos actos políticos para liberar a todos los presos por motivaciones políticas. Es el momento para hacerlo!
Dostoyevski tuvo un hijo que murió a los 3 meses, se llamaba Alexei (Aliosha), y su muerte lo afectó tanto que nombró así al personaje más santo de toda su obra. Va hilo sobre la figura de Aliosha Karamazov, mi personaje preferido en la historia de la literatura:
Mantener un decreto de conmoción por "amenaza externa" mientras se sonríen y pactan con el "agresor" es el colmo del cinismo. Usan el miedo para justificar el control, pero en privado las relaciones fluyen. El decreto no es para defendernos, es para someternos. ¡Basta de mentiras
Como explicarle a un ciudadano de a pie que para ser amnistiado debe someterse a una obligada prision ? No es una cuestión de ley , sino de elemental sentido común y de justicia !