Hoy es una de esas noches en las que una tristeza inexplicable se apodera de mí. No logro descifrar qué grieta de mi alma está dejando escapar tanta desolación, ni qué pesa tanto en mi corazón para sentirme así de perdido.
Los hombres vuelven a casa y se encuentran con el silencio. Nadie les pregunta cómo les ha ido el día, nadie se preocupa por saber si están bien. Y, aun así, al día siguiente se despiertan y vuelven a empezar. Eso es ser hombre.
Mantener en privado tu vida personal, tus conflictos, tus luchas y tus rupturas, y no contar a la gente más de lo que necesita saber incluso cuando tienes mucho que decir, es autocuidado de primer nivel.