Hoy la Iglesia celebra a los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Pero las lecturas de la fiesta nos obligan a empezar por algo fundamental: cuando la Escritura habla de los ángeles, nuestra mirada no debe detenerse en ellos. Nos conducen siempre hacia Dios.
Hilo 🧵
1️⃣ La primera opción es una de las grandes visiones del libro de Daniel:
«Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes» (Dan 7,10).
La escena es majestuosa. Dios aparece como Señor absoluto de la historia, rodeado por la corte celestial.
2️⃣ Los ángeles aparecen aquí como servidores.
No son divinidades menores ni poderes independientes. Toda su grandeza procede precisamente de estar vueltos hacia Dios, adorarlo y cumplir su voluntad.
La gloria del ángel consiste en servir.
3️⃣ Entonces Daniel contempla «una especie de hijo de hombre» que viene entre las nubes del cielo.
A él se le entrega «poder, honor y reino» y un dominio que no tendrá fin.
La tradición cristiana ha leído esta figura a la luz de Cristo.
4️⃣ Por eso la liturgia no celebra hoy simplemente un mundo invisible lleno de seres extraordinarios.
Celebra el señorío de Dios y el reino de Cristo, al que sirven también los ángeles.
El cielo entero está ordenado hacia Él.
5️⃣ La segunda lectura posible, tomada del Apocalipsis, introduce otra dimensión:
«Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón» (Ap 12,7).
La Escritura presenta aquí el gran combate entre el Reino de Dios y el poder del mal.
6️⃣ Pero conviene fijarse bien en cómo llega la victoria.
El Apocalipsis no dice que los creyentes hayan vencido por sus propias fuerzas:
«Ellos lo vencieron en virtud de la sangre del Cordero» (Ap 12,11).
La victoria pertenece a Cristo.
7️⃣ Miguel aparece combatiendo, sí, pero incluso su combate está subordinado a la victoria del Cordero.
Esta es una clave esencial para comprender correctamente la doctrina cristiana sobre los ángeles: nunca sustituyen a Cristo. Sirven a Cristo.
8️⃣ El salmo lo expresa con una frase bellísima:
«Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor» (Sal 137).
El hombre y los ángeles aparecen unidos en una misma liturgia: la alabanza de Dios.
La Iglesia terrestre participa ya de la adoración del cielo.
9️⃣ Y el Evangelio nos lleva todavía más lejos.
Jesús dice a Natanael:
«Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre» (Jn 1,51).
La imagen recuerda inevitablemente la escala de Jacob (cf. Gn 28,12).
🔟 Pero ahora la escala ya no es un objeto.
La comunicación entre cielo y tierra se realiza sobre el propio Cristo.
Él es el verdadero punto de encuentro entre Dios y el hombre.
1️⃣1️⃣ Es una afirmación cristológica impresionante.
Jesús no dice simplemente que veremos ángeles. Dice que los veremos «subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
El mundo angélico queda orientado hacia el misterio de Cristo.
1️⃣2️⃣ Por eso la fiesta de los arcángeles no debería despertar una curiosidad superficial por lo extraordinario.
La liturgia nos lleva en la dirección contraria: de los ángeles a Dios, del combate al Cordero, del cielo abierto a Cristo.
Y ahí está la clave de todo.
Los ángeles contemplan a Dios, cumplen su voluntad, combaten bajo su señorío y sirven al designio de salvación.
Hoy la Iglesia nos invita a unirnos a esa misma alabanza:
«Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos» (Sal 102,21).
Después hablaremos de quiénes son Miguel, Gabriel y Rafael y de por qué la Iglesia los llama precisamente arcángeles.
#SantosArcángeles #SanMiguel #SanGabriel #SanRafael #Biblia #Evangelio #Liturgia
10 PRAYERS YOU CAN SAY WHEN YOU VISIT THE BLESSED SACRAMENT.
Have you ever sat before the Blessed Sacrament and suddenly found yourself wondering, “What should I say to Jesus?” Sometimes, we want to pray but cannot find the right words. The beautiful thing is that when we come before Jesus in Eucharistic Adoration, we do not need complicated words. We can simply speak to Him from the heart. Here are 10 prayers you can say when you visit the Blessed Sacrament.
1. A PRAYER OF ADORATION.
“My Jesus, I believe that You are truly present in the Blessed Sacrament. I adore You, I worship You, and I acknowledge You as my Lord and my God. I kneel before You because You alone are worthy of all honour and praise. May my heart remain close to You and may I never take Your presence for granted. Amen.”
2. A PRAYER OF GRATITUDE.
“Jesus, thank You for loving me so much that You chose to remain with Your people in the Eucharist. Thank You for Your sacrifice, Your mercy, my life, my family and every blessing You have given me. Even for the blessings I do not recognize, I thank You. Teach me to have a grateful heart and to see Your goodness even in difficult moments. Amen.”
3. A PRAYER FOR FORGIVENESS.
“Merciful Jesus, I come before You knowing that I am a sinner. I am sorry for the times I have offended You through my thoughts, words, actions and failures to do what is right. Please forgive me, purify my heart and give me the grace to turn away from sin. Help me never to become comfortable with anything that separates me from You. Amen.”
4. A PRAYER FOR HEALING.
“Jesus, Divine Physician, I place before You every wound in my heart, every pain in my body, every burden in my mind and every difficulty in my life. You know what I cannot explain to anyone. If it is Your will, bring healing and restoration. But above all, give me the grace to trust You even when healing does not come in the way I expect. Amen.”
5. A PRAYER FOR YOUR FAMILY.
“Jesus, I place my family before You. Protect us from evil, strengthen our love for one another and keep us close to You. Bless our marriages, our children, our parents and every member of our families. Where there is disagreement, bring peace. Where there is hurt, bring healing. Where someone has wandered away from You, gently lead them home. May our homes become places where Your name is honoured and Your love is lived. Amen.”
6. A PRAYER FOR GUIDANCE.
“Jesus, I do not always know which path to take. You know my future better than I do. Please guide my decisions, order my steps and close every door that would lead me away from Your will. Give me wisdom to recognize Your direction and courage to follow it, even when Your way is difficult. Let Your will be greater than my own plans. Amen.”
7. A PRAYER FOR THOSE WHO ARE SUFFERING.
“Jesus, I bring before You everyone who is suffering today: the sick, the lonely, the grieving, the poor, the abandoned, those who are afraid and those who feel forgotten. You know every hidden pain. Please comfort them, strengthen them and send people into their lives who can help them. May they never feel alone, and may they discover Your presence in the midst of their suffering. Amen.”
8. A PRAYER FOR THE DECEASED.
“Lord Jesus, I entrust to Your mercy the souls of the faithful departed, especially those who have no one to pray for them. Forgive their sins, purify them and bring them into the fullness of Your presence. Grant eternal rest to them and comfort those who mourn their loss. May the souls of the faithful departed, through the mercy of God, rest in peace. Amen.”
(Con’t)
Here’s a list of books every Catholic should read (start with the first three):
1. The Bible
2. The Imitation of Christ by Thomas á Kempis
3. Introduction to the Devout Life by St. Francis de Sales
4. The Three Ages of the Interior Life by Fr. Réginald Garrigou-Lagrange
5. The Spiritual Combat by Lorenzo Scupoli
6. Treatise on the Love of God by St. Francis de Sales
7. On Loving God by St. Bernard of Clairvaux
8. Uniformity with God’s Will by St. Alphonsus Liguori
9. True Devotion to Mary by St. Louis de Montfort
10. The Secret of the Rosary by St. Louis de Montfort
11. The Glories of Mary by St. Alphonsus Liguori
12. Confessions by St. Augustine
13. The Interior Castle by St. Teresa of Ávila
14. The Story of a Soul by St. Thérèse of Lisieux
15. Preparation for Death by St. Alphonsus Liguori
16. The Art of Dying Well by St. Robert Bellarmine
Nueva obra: "Ascensión del Señor".
Óleo sobre lienzo. 76,2 × 91,4 cm.
Pintura realizada para la Casa del Peregrino San Juan Diego, perteneciente al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en La Crosse (Wisconsin, Estados Unidos).
El nuevo edificio ha sido diseñado por Duncan G. Stroik Architect LLC. Siendo el patrono del proyecto el cardenal Raymond Leo Burke.
9️⃣ Y cuando finalmente Dios responde a Job ocurre otra sorpresa.
Dios no le explica por qué ha sufrido.
Le pregunta:
«¿Dónde estabas cuando cimenté la tierra?» (Job 38,4).
Y comienza una impresionante contemplación de la creación.
No es una evasiva. Dios está enseñando a Job que la realidad es muchísimo mayor que los esquemas con los que el hombre intenta juzgar la Providencia.
🔟 La Pontificia Comisión Bíblica lo expresa así: Job pasa del Dios que conocía según una rígida teología de la retribución al encuentro con el Dios imprevisible y misterioso.
Por eso termina diciendo:
«Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos» (Job 42,5).
Job no ha recibido todas las explicaciones.
Ha recibido algo mayor:
ha encontrado a Dios.
1️⃣1️⃣ Y quizá ahí esté la genialidad del libro.
La Biblia se atreve a conservar dentro de la Revelación las preguntas del hombre que sufre.
Job protesta. Pregunta. Discute. Se lamenta. Incluso exige una respuesta.
Y Dios no lo fulmina por hacerlo.
Al contrario, al final reprende a quienes habían defendido a Dios con argumentos demasiado fáciles:
«No habéis hablado rectamente de mí como mi siervo Job» (Job 42,7).
1️⃣2️⃣ El libro de Job no resuelve filosóficamente todo el problema del mal.
La Revelación todavía tenía mucho camino por recorrer.
La respuesta cristiana definitiva llegará cuando Dios mismo entre en el sufrimiento humano:
Jesucristo crucificado.
Job pregunta por qué puede sufrir el inocente.
El Calvario nos muestra al Inocente por excelencia cargando con el sufrimiento del mundo.
Job no es simplemente un cuento antiguo.
Es una escuela de fe.
Nos enseña que creer no significa tener una explicación para todo, sino poder seguir diciendo, incluso en medio de la oscuridad:
«Yo sé que mi Redentor vive» (Job 19,25).
#Biblia #LibroDeJob #SagradaEscritura #Teología #Fe
El libro de Job es mucho más extraño —y mucho más interesante— de lo que parece.
Comienza casi como un cuento: «Había en la tierra de Us un hombre llamado Job…» (Job 1,1).
Pero detrás de esa narración aparentemente sencilla se esconde una de las reflexiones más profundas de toda la Biblia sobre Dios, el mal y el sufrimiento del inocente.
🧵👇
1️⃣ Lo primero que conviene recordar es que Job pertenece a los libros sapienciales.
No pretende ofrecernos una crónica periodística de unos acontecimientos, sino plantear mediante una extraordinaria construcción literaria una de las preguntas eternas del hombre:
¿Por qué sufre el justo?
La historia está enmarcada por un prólogo narrativo (Job 1–2) y un epílogo (Job 42,7-17), mientras que el centro del libro es fundamentalmente poético y dialogado.
2️⃣ Además, parece que la figura de Job pertenecía a una tradición antigua.
Ezequiel menciona a «Noé, Daniel y Job» como ejemplos de hombres justos:
«Aunque estuvieran allí estos tres hombres: Noé, Daniel y Job…» (Ez 14,14; cf. Ez 14,20).
Es decir, el autor bíblico pudo servirse de una figura tradicional conocida para construir su gran reflexión sapiencial.
3️⃣ Y entonces aparece uno de los personajes más misteriosos del libro:
“el Satán”.
El hebreo dice ha-satán: literalmente, “el adversario”, “el acusador”.
«Los hijos de Dios fueron a presentarse ante el Señor; entre ellos apareció también Satán» (Job 1,6).
Aquí aparece dentro de la corte celestial.
4️⃣ Por eso no debemos imaginar sin más al Satanás del Nuevo Testamento entrando tranquilamente en el cielo para conversar de igual a igual con Dios.
En esta escena antigua, “el Satán” desempeña algo semejante al papel de acusador o fiscal.
Algo parecido aparece en Zacarías:
«Satán estaba a su derecha para acusarlo» (Zac 3,1).
La propia tradición bíblica irá desarrollando posteriormente la comprensión de Satanás como el adversario diabólico.
5️⃣ Pero hay algo todavía más importante.
Satán no puede hacer lo que quiera.
Desafía a Dios diciendo que Job solamente es fiel porque todo le va bien:
«¿Acaso Job teme a Dios de balde?» (Job 1,9).
Pero cuando llega la prueba, Dios establece límites:
«Todo cuanto posee está en tu mano; únicamente no extiendas tu mano contra él» (Job 1,12).
Y después:
«Ahí lo tienes en tu mano, pero respeta su vida» (Job 2,6).
El mal nunca aparece como un poder igual a Dios.
6️⃣ La provocación de Satán plantea en realidad una pregunta formidable:
¿Puede el hombre amar a Dios por Dios mismo?
¿O solamente somos religiosos mientras Dios nos protege, nos concede salud, prosperidad y una vida relativamente cómoda?
Satán sostiene que la piedad de Job es interesada:
«Extiende tu mano y toca sus bienes; verás si no te maldice a la cara» (Job 1,11).
Ese es el verdadero experimento del libro.
7️⃣ Y ahí empieza a derrumbarse la explicación religiosa demasiado fácil.
Los amigos de Job están convencidos de una ecuación:
Si haces el bien → Dios te premia.
Si haces el mal → Dios te castiga.
Por tanto, si Job está sufriendo, algo habrá hecho.
Pero Job sabe que es inocente.
Y Dios mismo lo había presentado así:
«Es un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal» (Job 1,8).
8️⃣ Por eso el libro de Job resulta revolucionario dentro de la misma tradición sapiencial.
No niega la justicia de Dios.
Pero destruye la idea de que podamos deducir automáticamente la culpa de una persona a partir de su sufrimiento.
San Juan Pablo II lo explicó admirablemente en Salvifici doloris:
«Job no ha sido castigado, no había razón para infligirle una pena».
Su sufrimiento es una prueba, no el castigo por un pecado oculto (Salvifici doloris, 11).
(Sigue) 👇
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Hoy, XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos pone ante una pregunta muy sencilla y muy seria: ¿qué vale más, decirle a Dios «sí» o hacer realmente su voluntad?
Un hilo sobre la conversión del corazón. 🧵👇
1️⃣ «No quiero». Así responde el primer hijo.
No parece una respuesta ejemplar. Pero después se arrepiente y va a trabajar a la viña.
El Evangelio nos recuerda algo consolador: nuestro pasado no tiene por qué decidir nuestro futuro.
2️⃣ El segundo hijo responde perfectamente:
«Voy, señor».
Pero no va.
Se pueden pronunciar palabras muy religiosas, hacer promesas, mantener apariencias… y, sin embargo, vivir lejos de la voluntad de Dios.
La fe no consiste solo en decir. Consiste en obedecer.
3️⃣ Por eso Jesús sorprende a los sumos sacerdotes y ancianos:
«Los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el Reino de Dios».
No porque el pecado sea bueno, sino porque ellos escucharon, reconocieron su pecado y se convirtieron.
El orgullo, en cambio, puede impedirnos reconocer que necesitamos cambiar.
4️⃣ Ezequiel insiste en la misma idea:
«Cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo… salva su propia vida».
Dios no encierra al hombre en su pasado.
Mientras hay vida, existe la posibilidad de volver a Él.
Eso es la misericordia.
5️⃣ Pero convertirse no significa solamente sentir remordimiento.
Convertirse significa cambiar de camino.
El primer hijo no se limitó a lamentar su respuesta. Se levantó y fue a la viña.
El arrepentimiento cristiano siempre acaba convirtiéndose en obras.
6️⃣ San Pablo nos muestra hoy cuál es el corazón de esa conversión:
«Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús».
Y esos sentimientos tienen un nombre: humildad, entrega, obediencia y amor.
Cristo «se despojó de sí mismo» y se hizo obediente hasta la cruz.
7️⃣ Ahí encontramos el verdadero modelo del cristiano.
No alguien preocupado por parecer bueno, sino alguien dispuesto a entregarse.
No alguien que busca su propio interés, sino «el interés de los demás».
No alguien que se exalta, sino alguien que aprende de Cristo a hacerse pequeño.
8️⃣ Quizá alguna vez también nosotros hemos dicho a Dios:
«No quiero».
No quiero perdonar.
No quiero cambiar.
No quiero renunciar a esto.
No quiero cargar con esa cruz.
Pero todavía podemos volvernos hacia Él y decir:
«Señor, me equivoqué. Aquí estoy».
9️⃣ Y quizá otras veces hemos dicho:
«Sí, Señor».
Pero después no hemos ido.
También eso necesita conversión.
Porque Dios no busca cristianos de palabras hermosas, sino hijos que hagan su voluntad.
🔟 El Evangelio de hoy nos deja una esperanza inmensa:
Dios siempre puede escribir una historia nueva con quien se deja convertir.
No importa tanto cómo comenzaste.
Importa hacia dónde caminas ahora.
«Recuerda, Señor, tu ternura y tu misericordia».
Que el Señor nos conceda no limitarnos a decirle «sí», sino vivir cada día ese «sí» con obras, humildad y fidelidad.
#EvangelioDelDía #Domingo #Conversión #Jesucristo #FeCatólica #PalabraDeDios
🇺🇸 Un emprendedor estadounidense corta botellas de whisky que previamente recoge de la basura y fabrica vasos de lujo que vende a 180 dólares cada uno.
Lo mejor es que su coste de fabricación es ridiculo.
San Francisco de Asís, uno de los santos más queridos de la Iglesia, sigue inspirando a millones de fieles con su testimonio de pobreza evangélica, fraternidad, paz y amor por toda la creación.
En los días previos a su fiesta, que la Iglesia celebra el 4 de octubre, esta novena es una oportunidad para pedir su intercesión y renovar la confianza en Dios en medio de las dificultades.
Deja tus intenciones en los comentarios.
Reza la novena a san Francisco de Asís aquí:
👉🏻 https://t.co/gg68sN92QM
«Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo».
Hay un tiempo para nacer y otro para morir. Para llorar y para reír. Para guardar y para perder. Pero hay una pregunta que atraviesa todos nuestros tiempos:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
1️⃣ El Eclesiastés nos recuerda algo que con frecuencia nos cuesta aceptar: no somos dueños del tiempo.
Queremos decidir cuándo deben suceder las cosas, cuánto deben durar y cómo tienen que terminar.
Pero nuestra vida está dentro de un designio que nos supera.
2️⃣ «Todo lo hizo bueno a su tiempo».
No significa que todo cuanto sucede sea bueno. Significa que Dios puede conducir nuestra historia hacia el bien incluso atravesando acontecimientos que ahora no comprendemos.
Nosotros vemos un instante. Dios contempla la historia entera.
3️⃣ Por eso resulta tan importante la pregunta de Jesús:
«¿Quién dice la gente que soy yo?».
Es fácil responder con lo que dicen los demás. Más difícil es afrontar la segunda pregunta:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
La fe comienza a hacerse verdaderamente personal ahí.
4️⃣ Pedro responde:
«El Mesías de Dios».
Es una respuesta correcta. Pero todavía tiene que aprender qué significa realmente que Jesús sea el Mesías.
Porque inmediatamente Cristo anuncia que tendrá que padecer, ser rechazado, morir y resucitar.
5️⃣ También nosotros podemos reconocer a Cristo mientras seguimos esperando un Mesías hecho a nuestra medida.
Un Cristo que evite las cruces.
Que solucione inmediatamente los problemas.
Que adapte sus tiempos a los nuestros.
Pero Jesús no promete una vida sin Cruz. Promete que la Cruz no tendrá la última palabra.
6️⃣ Ahí se iluminan las palabras del Eclesiastés.
Hay tiempo de llorar, pero también tiempo de reír.
Tiempo de perder y tiempo de encontrar.
Tiempo de morir y tiempo de nacer.
Para el cristiano, ninguna de esas estaciones de la vida queda fuera de las manos de Dios.
7️⃣ Quizá hoy no entendamos el momento que estamos viviendo.
Puede ser tiempo de espera, de enfermedad, de incertidumbre, de duelo o de una cruz que jamás habríamos escogido.
La fe no siempre nos explica inmediatamente el porqué.
Pero nos permite preguntar algo todavía más profundo:
¿Quién está conmigo en este tiempo?
8️⃣ Y nuestra respuesta es la de Pedro:
«Tú eres el Mesías de Dios».
El mismo Cristo que pasó por el sufrimiento y la muerte y resucitó al tercer día.
Por eso podemos poner nuestro tiempo en sus manos.
Incluso aquello que ahora no comprendemos.
Señor, enséñanos a recibir cada tiempo de nuestra vida contigo, a reconocerte también en la Cruz y a esperar siempre la Resurrección.
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BREAKING: These 12 careers will quietly dominate the next 10 years.
Most people won’t notice until it’s too late.
The people learning these skills today will be impossible to ignore by 2030
La espada de San Miguel Arcángel saldrá por primera vez de Italia para visitar la República del Paraguay, donde se consagrarán las familias y la nación. https://t.co/TyMvG3qCo0
¿Sabías que puedes ser hijo espiritual del Padre Pío?
A quienes se lo pedían les decía:
«Sí, pero no me hagas quedar mal.»
¿Qué quería decir con eso?
Padre Pío no buscaba simples admiradores. Pedía conversión real.
Ser hijo espiritual suyo significaba:
— entrar en la iglesia con silencio y reverencia
— adorar al Santísimo antes que nada
— vivir la Santa Misa con profunda devoción
— rezar despacio y amar especialmente el Rosario
— frecuentar los sacramentos y la Sagrada Escritura
— ser sobrio en comida, ropa, comodidades y gastos
— cuidar la mirada y las palabras
— practicar mortificaciones y abstinencias
— ofrecer el sufrimiento a Dios
— salir de la iglesia pidiendo perdón y la bendición de Cristo
De hecho, dejó una promesa impresionante:
«Cuando el Señor me llame, le diré: “Señor, yo me quedo a la puerta del Paraíso; entraré cuando haya visto entrar al último de mis hijos”.»
Así que si quieres llamarlo padre espiritual, vive de manera que algún día pueda reconocerte como uno de sus hijos.
Feliz y santa fiesta del Padre Pío. Que su ejemplo nos acerque cada día más a Nuestro Señor.
Los negocios aburridos hacen ricos a los que saben estructurarlos.
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«Vanidad de vanidades; todo es vanidad».
La Palabra de Dios de hoy pone delante de nosotros una pregunta muy seria: ¿qué queda de todo aquello por lo que nos afanamos?
Porque puede llegar un momento en que uno lo haya visto casi todo… y siga vacío.
1️⃣ Qohélet contempla el mundo y descubre su repetición:
sale el sol y vuelve a salir;
sopla el viento y vuelve a girar;
los ríos corren hacia el mar;
una generación sucede a otra.
«Nada hay nuevo bajo el sol».
2️⃣ No está diciendo que la vida no valga nada.
Está desenmascarando una ilusión: pensar que las cosas creadas pueden llenar por completo el corazón humano.
«No se sacian los ojos de ver, ni se hartan los oídos de oír».
Siempre queremos ver algo más. Tener algo más. Experimentar algo más.
Y seguimos teniendo sed.
3️⃣ Nuestro mundo conoce muy bien esa sensación.
Más noticias.
Más imágenes.
Más entretenimiento.
Más compras.
Más experiencias.
Más estímulos.
Pero la acumulación de novedades no garantiza una vida nueva.
Podemos estar permanentemente entretenidos y profundamente vacíos.
4️⃣ Por eso el salmo nos hace pedir:
«Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato».
La verdadera sabiduría comienza cuando comprendemos que nuestro tiempo es limitado.
No para vivir con angustia, sino para aprender a distinguir lo importante de lo que simplemente nos distrae.
5️⃣ Y aparece Herodes.
Ha oído hablar de Jesús.
Está intrigado.
Pregunta quién es.
«Tenía ganas de verlo».
Pero hay una diferencia enorme entre tener curiosidad por Jesús y querer encontrarse verdaderamente con Él.
También hoy muchos quieren saber cosas sobre Cristo. Otra cosa es dejar que Cristo cambie su vida.
6️⃣ Herodes había escuchado también a Juan Bautista.
Y lo mandó decapitar.
Su problema no era la falta de información. Era un corazón incapaz de dejarse convertir por la verdad que escuchaba.
Podemos escuchar muchas veces el Evangelio y seguir protegiendo cuidadosamente aquello que no queremos entregar a Dios.
7️⃣ Entre el cansancio de Qohélet y la curiosidad de Herodes resuena hoy una palabra decisiva:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida».
Cristo no viene simplemente a ofrecer otra novedad entre tantas.
Él viene a darnos aquello que ninguna novedad de este mundo puede ofrecer: la vida verdadera.
8️⃣ «Nada hay nuevo bajo el sol», dice el Eclesiastés.
Y precisamente por eso el corazón necesita algo que no proceda simplemente de «bajo el sol».
Necesita a Dios.
Solo Él puede sacar nuestra existencia del círculo del cansancio, del afán y de la búsqueda interminable.
9️⃣ Tal vez hoy podamos preguntarnos:
¿En qué estoy gastando mis días?
¿Qué cosas persigo pensando que me harán feliz?
¿Busco a Cristo por curiosidad, como Herodes, o estoy dispuesto a dejarme encontrar y transformar por Él?
🔟 Nuestra vida pasa. Nuestros proyectos pasan. Incluso aquello que hoy parece imprescindible terminará quedando atrás.
Pero Dios permanece.
Por eso podemos repetir con el salmo:
«Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación».
Que Él haga verdaderamente fecundas las obras de nuestras manos.
#EvangelioDelDía #PalabraDeDios #Eclesiastés #Evangelio #Jesucristo #FeCatólica
De un sacerdote pueden contarse muchas cosas. Pueden circular opiniones, juicios, rumores y etiquetas. Pero hay un lugar donde resulta mucho más difícil fingir: el altar.
Basta observar cómo celebra la Eucaristía.
Ahí se transparentan muchas cosas: si se sabe servidor o protagonista; si obedece a la Iglesia o necesita inventarse a sí mismo; si celebra para Dios o para ser visto; si trata lo sagrado con reverencia o como algo propio; si las rúbricas son para él expresión de comunión con la Iglesia o un obstáculo para hacer lo que le apetece.
No se puede conocer toda el alma de un sacerdote viendo una Misa. Pero sí puede conocerse mucho de su manera de entender el sacerdocio.
San Pío de Pietrelcina hizo de la Eucaristía el centro de toda su existencia. Quizá por eso, antes de juzgar a un sacerdote por lo que otros cuentan de él, convendría alguna vez hacer algo mucho más sencillo: ver cómo celebra la Santa Misa.
El altar acaba diciendo mucho.
#SanPíodePietrelcina #Eucaristía #Sacerdocio
Cada vez escucho con más frecuencia una expresión que me resulta problemática: «Misa de sanación».
¿Existe realmente en la liturgia católica una cosa llamada así?
1️⃣ Naturalmente que un cristiano puede pedir a Dios la curación. Y la Iglesia reza por los enfermos desde sus orígenes.
Tenemos la Unción de los enfermos, bendiciones propias, oraciones por ellos y hasta un formulario de Misa por los enfermos —Missa pro infirmis—.
2️⃣ También pueden ser perfectamente legítimos unos ejercicios o retiros orientados a la sanación espiritual.
Una persona puede necesitar trabajar heridas, adicciones, dificultades matrimoniales, duelos, perdón…
Eso pertenece al acompañamiento espiritual y pastoral.
3️⃣ Pero una cosa es un retiro de sanación y otra convertir la celebración eucarística en una supuesta modalidad llamada «Misa de sanación».
El Misal Romano conoce Misas votivas, rituales y Misas por diversas necesidades. No establece un género litúrgico denominado «Misa de sanación».
4️⃣ Y aquí la Iglesia ha hablado con bastante claridad.
La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó en el año 2000 la Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación.
No estamos, por tanto, ante una cuestión que haya quedado al gusto de cada sacerdote.
5️⃣ Su artículo 7 §1 establece que no deben introducirse oraciones de curación, litúrgicas o no litúrgicas, dentro de la celebración de la Santísima Eucaristía.
Sí pueden incluirse intenciones por la curación de los enfermos en la oración de los fieles.
La diferencia es importante.
6️⃣ Más aún: cuando se celebran encuentros específicos de oración por la curación, la misma Instrucción pide evitar cuidadosamente «el histerismo, la artificiosidad, la teatralidad o el sensacionalismo».
Difícil decirlo con mayor claridad.
7️⃣ Y existe una razón profundamente eucarística para todo esto.
La Santa Misa no necesita convertirse en «algo más».
No necesita añadidos para resultar más poderosa, más emocionante o aparentemente más eficaz.
La Eucaristía es Cristo mismo entregándose a su Iglesia.
8️⃣ En la Santa Misa celebramos sacramentalmente el único sacrificio de Cristo.
No otro sacrificio. No una repetición del Calvario.
El único sacrificio de Cristo se hace presente de modo incruento sobre el altar.
Eso ya es inmenso.
9️⃣ Por eso me preocupa cuando la expresión «Misa de sanación» termina transmitiendo la impresión de que existen Misas normales y otras Misas especialmente poderosas para curar.
No.
Toda Eucaristía contiene y comunica los frutos del único sacrificio redentor de Cristo.
🔟 Además existe un riesgo pastoral.
Cuando se promete, insinúa o escenifica constantemente la curación física, puede terminar midiéndose la acción de Dios por resultados extraordinarios.
Pero el cristianismo conoce también el misterio de la Cruz: «Te basta mi gracia» (2 Co 12,9).
1️⃣1️⃣ Recemos por los enfermos. Pidamos incluso su curación corporal. Celebremos, cuando corresponda, la Misa por los enfermos. Administremos la Unción según dispone la Iglesia. Organicemos encuentros de oración conforme a sus normas.
Pero no inventemos la liturgia.
Quizá el problema de las llamadas «Misas de sanación» no sea la palabra sanación, sino olvidar qué es la Misa.
La Eucaristía no necesita que nosotros la hagamos más extraordinaria.
Extraordinario es que Cristo haga presente su sacrificio en nuestros altares.
Y cuando la Iglesia ya nos ha dado sus ritos, sus sacramentos y sus oraciones, la verdadera pastoral no consiste en añadir ocurrencias, sino en celebrar con fe lo que hemos recibido.
#Eucaristía #Liturgia #SantaMisa #IglesiaCatólica
La fe no consiste solo en escuchar a Dios. Consiste en dejar que su Palabra entre en nuestra vida, juzgue nuestro corazón y transforme nuestras obras.
Las lecturas de hoy nos ponen delante una pregunta muy concreta: ¿estamos viviendo lo que creemos?
1️⃣ «El hombre juzga recto su camino, pero el Señor pesa los corazones».
Podemos justificarnos con facilidad. Encontrar razones para nuestras decisiones. Convencernos incluso de que hacemos lo correcto.
Pero Dios mira más profundamente. Mira el corazón, las intenciones y la verdad que hay detrás de nuestras acciones.
2️⃣ Por eso dice también el libro de los Proverbios:
«Practicar el derecho y la justicia el Señor lo prefiere a los sacrificios».
El culto verdadero nunca puede separarse de la vida.
La oración debe hacernos más justos, más misericordiosos, más atentos al prójimo.
3️⃣ Hay una frase especialmente exigente:
«Quien cierra los oídos al clamor del pobre no será escuchado cuando grite».
No podemos pedir a Dios misericordia mientras permanecemos indiferentes ante quien necesita nuestra misericordia.
La fe abre los ojos, los oídos y también las manos.
4️⃣ El salmo responde con una petición sencilla:
«Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos».
El cristiano no pretende inventarse su propio camino.
Pide ser guiado.
Porque sabe que la voluntad de Dios no limita la libertad: la conduce hacia su plenitud.
5️⃣ Y llegamos al Evangelio.
A Jesús le dicen:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Y responde:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
6️⃣ Jesús revela aquí algo inmenso: podemos entrar realmente en su familia.
La pertenencia a Cristo nace de escuchar su Palabra y hacerla vida.
Escuchar y cumplir.
Acoger y obedecer.
Creer y vivir.
7️⃣ Y estas palabras de Jesús engrandecen también a la Virgen María.
Ella pertenece a Cristo de una manera única por su maternidad, pero también porque toda su existencia fue escucha y obediencia a Dios:
«Hágase en mí según tu palabra».
8️⃣ Ahí está el camino de la vida cristiana.
Escuchar la Palabra cuando consuela y cuando corrige.
Dejar que ilumine nuestros criterios.
Y después cumplirla en las decisiones concretas de cada día.
9️⃣ Podemos saber mucha doctrina, escuchar muchas homilías, leer muchos libros espirituales y rezar muchas oraciones.
Todo eso debe desembocar en una vida transformada.
Porque la Palabra de Dios pide convertirse en carne dentro de nosotros.
🔟 Hoy podemos repetir durante el día:
«Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos».
Que no me limite a escuchar tu Palabra.
Que tenga el valor de cumplirla.
Y que mi vida llegue a parecerse cada día un poco más al Evangelio.
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Hoy celebramos a san Mateo, apóstol y evangelista.
Publicano, discípulo, apóstol y testigo de Cristo.
Su historia demuestra hasta dónde puede llegar una vida cuando se deja alcanzar por la mirada del Señor.
1️⃣ El Evangelio presenta a Mateo sentado al mostrador de los impuestos.
Era publicano, es decir, recaudador de tributos.
Su oficio lo colocaba en una posición social muy delicada: los publicanos eran despreciados por buena parte del pueblo y considerados pecadores públicos.
2️⃣ Jesús pasa junto a él y le dice simplemente:
«Sígueme».
Y san Mateo responde con una decisión inmediata:
«Él se levantó y lo siguió».
Una frase brevísima que encierra toda una conversión.
3️⃣ Mateo deja atrás su antigua vida y entra en el grupo de los Doce.
Desde entonces acompañará a Cristo, escuchará su predicación, contemplará sus milagros y será testigo de los acontecimientos centrales de su vida pública.
4️⃣ Poco después de su llamada, Jesús se sienta a la mesa con publicanos y pecadores.
Mateo ha descubierto a Cristo y, de algún modo, su casa se convierte también en lugar de encuentro con Él.
La conversión auténtica tiende siempre a convertirse en misión.
5️⃣ La llamada de Mateo revela algo fundamental del Evangelio.
Jesús no espera a encontrar hombres con una biografía impecable.
Llama a personas concretas, con una historia real, y las transforma por la gracia.
6️⃣ San Mateo aparece después en las listas de los doce apóstoles.
Tras la Resurrección forma parte de la comunidad apostólica que recibe del Señor la misión de anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra.
7️⃣ La tradición cristiana ha relacionado desde antiguo a san Mateo con el primer Evangelio del canon del Nuevo Testamento.
Por eso la Iglesia lo venera también como evangelista.
Su Evangelio está especialmente atento al cumplimiento de las Escrituras y a mostrar que Jesucristo es el Mesías esperado.
8️⃣ El Evangelio según san Mateo contiene algunas de las páginas más conocidas de todo el cristianismo.
El Sermón de la Montaña.
Las Bienaventuranzas.
El Padrenuestro.
Numerosas parábolas.
Y el gran mandato misionero con el que concluye el Evangelio.
9️⃣ «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos».
Con estas palabras termina el Evangelio según san Mateo.
El hombre que un día estaba sentado cobrando impuestos termina asociado para siempre al anuncio universal de Jesucristo.
🔟 La tradición eclesial también conserva memoria de su predicación apostólica después de Pentecostés.
Los testimonios antiguos no permiten reconstruir con absoluta seguridad todos los lugares de su misión ni las circunstancias de su muerte.
La Iglesia, sin embargo, lo venera desde antiguo como apóstol y mártir.
1️⃣1️⃣ Su símbolo tradicional es un hombre, o un hombre alado.
Procede de la visión de los cuatro vivientes y fue aplicado por la tradición cristiana a los cuatro evangelistas.
En san Mateo recuerda también el comienzo de su Evangelio con la genealogía humana de Jesucristo.
1️⃣2️⃣ San Mateo nos recuerda que nadie queda encerrado para siempre en su pasado.
Un publicano puede convertirse en apóstol.
Un hombre dedicado a las cuentas puede acabar anunciando el Reino de Dios.
Una vida aparentemente orientada hacia otra cosa puede recibir de repente una llamada que lo cambia todo.
1️⃣3️⃣ Y quizá ahí está una de las grandes enseñanzas de su fiesta.
Cristo sigue pasando.
Sigue mirando.
Sigue llamando.
Y sigue esperando hombres y mujeres capaces de levantarse cuando escuchan:
«Sígueme».
San Mateo, apóstol y evangelista, ruega por nosotros.
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Hay una imagen preciosa en el Evangelio de este domingo: Dios sale.
Sale al amanecer. Sale a media mañana. Sale al mediodía. Sale por la tarde. Y cuando parece que ya no merece la pena salir, vuelve a hacerlo.
Dios sigue buscando al hombre.
1️⃣ Algunos comenzaron a trabajar desde primera hora. Otros llegaron cuando el día estaba ya terminando.
Pero todos fueron encontrados por el mismo Señor.
Nuestra vida cristiana comienza siempre ahí: Dios ha salido a buscarnos antes de que nosotros comenzáramos a buscarlo.
2️⃣ Hay una frase especialmente triste en la parábola:
«Nadie nos ha contratado».
Hay personas que pueden pasar buena parte de su vida sintiendo que nadie las espera, que no cuentan, que han llegado demasiado tarde.
Y precisamente hacia ellas vuelve a salir el Señor.
3️⃣ Quizá alguno piense también que ha llegado demasiado tarde a Dios.
Demasiados años lejos.
Demasiados pecados.
Demasiados errores.
Demasiadas oportunidades perdidas.
El Evangelio de hoy responde con una invitación:
«Id también vosotros a mi viña».
4️⃣ Mientras queda vida, queda tiempo para volver a Dios.
El Señor puede llamar al amanecer de una vida o cuando comienza a caer la tarde.
Por eso nunca debemos desesperar de nadie.
Ni siquiera de nosotros mismos.
Dios continúa saliendo.
5️⃣ El problema aparece cuando comenzamos a mirar cuánto han recibido los demás.
Los primeros jornaleros estaban contentos hasta que se compararon con los últimos.
La comparación puede convertir un regalo en motivo de tristeza.
Y eso también ocurre en nuestra vida espiritual.
6️⃣ Entonces llega la pregunta del Señor:
«¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?».
La misericordia de Dios con otro no disminuye su amor por ti.
La gracia que recibe tu hermano no te quita nada.
El corazón cristiano aprende a alegrarse también por el bien de los demás.
7️⃣ Isaías nos recuerda que los caminos de Dios son más altos que nuestros caminos.
Nosotros contamos méritos, horarios, esfuerzos y recompensas.
Dios mira al hombre con misericordia.
Y muchas veces tendrá que ensanchar nuestro corazón para que aprendamos a mirar como Él.
8️⃣ San Pablo nos da finalmente la clave:
«Para mí la vida es Cristo».
Ahí está el verdadero jornal.
Haber conocido a Cristo.
Poder vivir con Él.
Trabajar en su viña.
Saber que pertenecemos al Señor.
Eso ya es gracia.
9️⃣ Preguntémonos hoy:
¿Dónde me está pidiendo el Señor que trabaje en su viña?
¿A quién puedo ayudar a descubrir que Dios todavía lo está buscando?
¿Sé alegrarme cuando la misericordia de Dios alcanza a los demás?
Todavía queda mucho día.
Y el Señor sigue saliendo a buscarnos.
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