Alguien con quien llorar.
A veces creemos que el amor consiste en encontrar a alguien con quien reír, pero la verdadera intimidad se ve cuando también encontramos a alguien con quien llorar. Compartir el dolor, sin miedo, es una de las formas más bonitas de sentirse acompañado.
Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
Quiero sentirte cerca,
quiero que tu cuerpo se pegue al mío,
quiero que no quede espacio entre nosotros.
Quiero que sepas exactamente cuánto te deseo.
Que notes cómo mi piel reacciona cuando estás cerca,
cómo mi voz cambia,
cómo mis manos no quieren soltarte.
No te imaginas…
pero si me dejas, te lo demuestro.
—Rubén Lubo
Y recuerda que pienso en ti, pero no lo sabes, pero te vivo, todos los días que escribo sobre ti. Y recuerda que pensar y buscar son dos cosas diferentes. Y yo te pienso pero no te busco.
Charles Bukowski
Fragmento de 'pulp' 1994
“De la vida no quiero mucho. Quiero apenas saber que intenté todo lo que quise, tuve todo lo que pude, amé lo que valía la pena y perdí apenas lo que, nunca fue mío.”
Pablo Neruda
Es fácil compartir los buenos momentos con alguien. Lo difícil es quedarse cuando llegan los días grises, el silencio o el mal humor. Ahí es donde se pone a prueba el cariño de verdad.
Este elefante parece entender algo que a veces olvidamos: querer a alguien también significa acompañarlo cuando no está en su mejor momento.