Con el tiempo entiendes que algunas piedras no solo frenaron tu camino: también le dieron forma a tu manera de avanzar.
No agradeces lo que dolió. Agradeces quién llegaste a ser después de atravesarlo.
La fidelidad no nace del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti. Es disciplina del alma, respeto por tu palabra, congruencia con tus valores e inteligencia emocional en acción. No es una prueba de amor: es una prueba de integridad.
A veces me quejo de la vida, pero luego recuerdo que todo lo que he querido siempre llega en su momento, que soy una persona bendecida, que la vida es maravillosa y que Diosito es inmensamente detallista conmigo.