“¿Proyectar? No, no. ¿Sabés por qué? Porque tenía muchos planes y me los arrebataron.
Con 15 años no podía entender que mi mamá, enferma, se podía ir. A esa edad uno no se queda sin mamá. Después, tenía tantos planes con mi papá, que era un gran amigo, y de repente en un accidente de tránsito, viniendo de Justiniano Posse a buscar al aeropuerto a mi hermana que regresaba de Europa porque había nacido mi hija Lola, en 2013, encontró la muerte. Mi abuela que nos crió se nos fue, mi abuelo accidentado. Un borracho que te mata a tu hermano mayor, mi único representante que se suicida…
Entonces no, no, ya no veo mucho más allá del hoy. Y mirá que vengo de la cultura alemana, que planifican todo a 20 años, y pienso, 'puta, qué paciencia, qué bárbaro, y no se les inmuta un músculo'. Pero ya no, no puedo planificar más allá del corto plazo, y disfrutar del hoy”.
Martín Demichelis, en La Nación.
Esa reacción no es por ese grito. Probablemente tenga que ver con una sucesión de hechos. Dejen jugar a los pibes tranquilos, viejo. Dejen de proyectar los sueños de uno en el otro. Que disfruten del fútbol. Ya va a tener tiempo para las otras cosas. Que bronca me da.