No es su culpa ser el mejor jugador del planeta en una época donde nació un enano que no es de este universo.
Gran jugador, el fútbol le quedó debiendo.
Así se lucha por una pelota en la Copa del Mundo, cabrones. Lo tiraron y lo arrollaron, pero no se quedó en el césped para reclamar falta. Se puso de pie, recuperó el balón, giró, sacó a bailar al rival y terminó poniendo una ASISTENCIA HERMOSA. Todo esto al MINUTO 90+8 cuando Colombia ya tenía el triunfo en la bolsa. Qué manera de salir a comerse el campo. LOS HUEVOS DEL CUCHO HERNÁNDEZ.
Vean nada más ese festejo, por favor. Vean nada más la emoción de Luis Díaz después de marcar en su debut en la Copa del Mundo. Vean nada más a todo el Estadio Azteca rendido ante la magia del mejor futbolista colombiano de la actualidad. Vean al Guajiro brillando en el mejor torneo del planeta. La noche en la que El Guajira puso el Estadio Azteca a sus país. AURA.
Ufff, no te mames. En serio, no te mames. El control de Lucho Díaz ante el PSG es una OBRA DE ARTE. Y el muy cabrón todavía amagó a Marquinhos antes de definir. Esto es tener clase. Esto es tener calidad técnica. Esto es saber tratar a la pelotita. Que cuelguen esta secuencia en Museo del Louvre, por favor. QUÉ VIVA EL FÚTBOL DEL GUAJIRO.