cada primer día hábil del mes cuando recuerdo que aparte de trabajar tengo que describir en un informe detallado todo lo que hice y adjuntar evidencia para que al fin me paguen por el trabajo que ya hice mientras igual me atraso en el que tengo que hacer
Bogotá es una ciudad llena de problemas. Una ciudad en donde muchas cosas que debían funcionar no funcionan.
Es más, es una ciudad en la que algunas cosas funcionaban y ya no. Como el tranvía, por ejemplo, cuyos rieles nos recuerdan que La Candelaria tuvo un pasado mejor.
Bogotá es una ciudad fría. Una ciudad en la que es imposible vestirse adecuadamente, porque sale uno a correr con sol y vuelve una hora después mojado por una inesperada lluvia.
Es una ciudad grande que tiene problemas de ciudad grande. Pero también es una ciudad generosa, que recibe a todos con las puertas abiertas. Una ciudad fría, pero llena de oportunidades. Para estudiar, para trabajar, para ser, de una u otra forma, feliz.
Nos despertamos mirando a los cerros y, con frecuencia, las nubes se ponen anaranjadas antes de que el sol se esconda.
Bogotá es la mejor ciudad gris del mundo y tiene el cielo azul más lindo de todo el planeta.
Y aunque lo normal, lo común, sea darle palo a Bogotá y resaltar todos sus problemas, la verdad es que Bogotá es una gran ciudad. Una ciudad que contra todo y contra todos avanza, crece y nos llena a todos de más oportunidades.
Depronto lo fácil sea criticarla y lo impopular sea defenderla. Pero lo inevitable, aunque muchas veces no lo aceptemos, es quererla.
Feliz cumpleaños, Bogotá.
Leyendo este tuit, una diría que Ucrania invadió Rusia, no al revés.
Un poco de vergüenza debería darles sugerir la "unidad de los pueblos eslavos" frente a lo que es claramente un crimen de agresión.
Tanta pelea por redes con Trump para terminar en la misma porquería.
Aquí acordándome de cuando Vicky Dávila se agarró con Hassan Nassar por el vuelo de los Duque al cumpleaños en Panaca, echándole la madre por utilizar el periodismo para hacer política.
Así, como ella.
Hace 8 años, a esta hora, yo no podía parar de llorar.
Un luto que se repite cada 2 de octubre.
Lo peor es que muchos de quienes votaron "Sí", hoy maltratan los Acuerdos de La Habana igual o peor que quienes votaron "No".
que le parece más moral ir mochándole pedazos a un animal y sentirse tan superior en el espectáculo sádico ese que ique "de pronto le perdonan la vida". Un delirio de emperadorcitos tan charro.