Aunque tu orgullo sea alto, tienes que aprender a bajar la cabeza, porque si cometiste un error de gran magnitud, tu orgullo no resolverá nada, aceptar la culpa y buscar enmendar el error sí.
Todos cometemos errores, sí. Pero lo que realmente nos define es la actitud que tomamos después, si nos dejamos vencer de nuevo por las tentaciones y repetimos los malos patrones o si realmente nos esforzamos en convertirnos en mejores personas.
Cuando alguien cuestiona algo que amas hacer te sumerges en una gran tristeza llena de incertidumbre por pensar si en realidad no eres bueno o de plano no sirves para hacer eso que supuestamente te apasiona.