Te estoy echando de menos. No es porque sea domingo, no es porque me he despertado solo y, sobre todo, no es porque me sienta solo. Te estoy echando de menos porque me falta toda la felicidad que transmites.
Este es mi infierno,
y no tienes absolutamente
ninguna obligación de quedarte.
Pero si entras, si logras que te deje entrar,
por favor: no lo hagas para irte
a las primeras de cambio.