La ansiedad es desagradable, sí. Nadie quiere sentir esa mezcla de tensión, pensamientos acelerados, inquietud física y sensación constante de que algo va mal. Pero el problema no es la ansiedad en sí.
Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.