Si el precio de haber tenido los huevos de mostrar esta bandera, mojando la oreja a la FIFA, a Trump y a Milei, fue haber perdido la Copa del Mundo, entonces que se metan la Copa en el OGT, porque la gloria es Argentina, y las Malvinas también.
A mis hijos les voy a contar que cuando Argentina se moría y él había hecho el peor (y último) partido en mundiales, se fue a jugar de extremo derecho como cuando tenia 18 años. Y resucitó a la selección.