El problema de este país también empeoró cuando los rockeros de derecha y con sentido común se corrieron de los medios para hacerse los místicos dejando todo el aire a los mediocres financiados por el estado.
De niño veía a un señor tocar su guitarra de 3 cuerdas por bares de Huelva. Era el Niño Miguel. Solo otro genio tenía su nivel: Paco de Lucía. Entre la adicción y su esquizofrenia avanzada, veía notas que nadie más alcanzaba. El arte no es la fama; esta es la pureza de Andalucía.