Invité a mi sobrina pre-teen a comer helado de yogurt griego. Le dije que escogiera los toppings que quisiera.
Amigas, me habría salido más barato ofrecerme a pagarle la universidad.
Pensé que al entrar al mundo laboral me encontraría adultos.
No imaginé que algunos seguirían jugando a ver quién excluye, quién manipula y quién habla a espaldas de quién.