Si la turbación y la ansiedad intentan desestabilizarte, no te quedes callado ante el caos interno. Haz lo que hizo el salmista David cuando se sentía así: háblale a tu alma y declara:
“¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle…” Salmos 42:5
Estar roto es un regalo, porque sólo cuando estamos rotos, reconocemos la necesidad de que un Salvador nos haga completos. Donde hay quebrantamiento también hay abundancia de gracia.
Tu quebrantamiento no es el final, es el comienzo de la nueva persona que Dios está moldeando.
4 cosas que debes recordar para poder mantener tu paz:
1. Dominar una emoción es más glorioso que ganar una discusión.
2. Una cosa es lo que te hacen, y otra es cómo tú decides que te afecte.
3. Callar en el momento correcto no es debilidad, es dominio propio.
4. El verdadero carácter no se demuestra cuando todo va bien, sino cuando tienes razones para estallar... y decides no hacerlo.