Los hombres pueden trabajar hasta la madrugada, despertarse a las 5 de la mañana, estar endeudados, desanimados, solos, y aún así tener fe en que algún día todo va a salir bien.
Nuevamente, la vida me recuerda que no tuve mi noche con todos los míos (graduación de prepa). El Covid se llevó ese día, y dejó esa nostalgia que, años después, todavía duele; terminó con ese sueño de celebrar juntos, y quizá por eso ese día siempre nos hará falta.
No hay palabras que alcancen cuando lo único que queda es el silencio.
Lo más triste no es quedar fuera, es volver a ilusionarnos sabiendo que el final, casi siempre duele igual.
Hasta dentro de 4 años, viejo sueño. Ojalá algún día, la historia también decida sonreírnos. 🇲🇽🤍