Me costó muchísimo trabajo poder superarte, no sabes lo mucho que te lloré, lo mucho que le pedía a Dios volver a tenerte y nunca sucedió. Pero déjame decirte que el dolor que ayer sentía por no tenerte; hoy es lección de saber que nadie está por encima de mi amor propio.
Sé que todavía no estoy bien, que me falta mucho por mejorar, pero alejarme de esas personas que me dañaban fue sin duda la mejor decisión. Ahora voy despacio, duele por ratos, pero estoy avanzando, esto es un proceso y confío en que pronto voy a lograrlo.