Me encanta que “Noches blancas” se llame así porque en San Petersburgo, durante el verano, literalmente nunca oscurece del todo, y Dostoyevski tomó esa luz que parece no apagarse nunca para convertirla en una metáfora de estar atrapado entre soñar y vivir.
estas pendejas te quieren venir a hablar de ahs cuando nosotras la mirabamos por cuevana a los 12 años abajo de una sabana desp ibas al colegio cn 2 horas de sueño y cuando volvías aprovechabas la siesta antes de ir a ed fisica para ver suicide room x enésima vez en gnulanu
Hoy me siento como Kafka cuando escribió: "Estoy constantemente tratando de comunicar algo incomunicable, de explicar algo inexplicable para hablar de algo que sólo siento en mis huesos, y que sólo puede ser experimentado en estos huesos".