La obsesión por “soltar”, “dejar ir” y “pasar página” nos está haciendo intolerantes a sostener cualquier compromiso. Incluso en las mejores relaciones se tienen que atravesar malas rachas, circunstancias complicadas y momentos en los que la duda es una constante. Y no existe el éxito ni la calidad en ningún sitio sin estar dispuestos a transitar la incomodidad, el malestar y las turbulencias. Soltar todo en cuanto duele deja una libertad cada vez más vacía. Y no lo vemos
Tomando el hábito de despertar con gratitud, incluso cuando las cosas no están exactamente como quisiera. Porque la vida no siempre será perfecta, pero siempre habrá algo que agradecer.