Siento que me hice grande y a la vez pequeño y a la vez mayor
Si cambian las miradas, si el sueño he sido yo
Si todo se hizo nada y todo se termina donde comenzó
Donde nadie me escuchó
Me quiero abrazar tan fuerte y decirle a mi yo cansada y triste que todo va estar bien, que este proceso es el que me va a hacer más fuerte en el futuro, que está bien tener miedo, estar enojada y a veces triste, te prometo que vamos a estar bien.
En 1975, el psicólogo del desarrollo Dr. Edward Tronick sentó a una madre y a su bebé cara a cara y filmó lo que sucedió cuando la madre dejó de responder repentinamente.
Al principio, la madre juega normalmente, sonriendo, hablando y mirando a los ojos. El bebé imita todo lo que ella hace, riendo, señalando y balbuceando.
Entonces, la madre se queda en blanco. Sin expresión, sin respuesta, sin nada. En cuestión de segundos, el bebé se da cuenta. Sonríe con más fuerza. Señala. Saluda con la mano. Chilla. Utiliza todas las herramientas que tiene para recuperar a su madre.
Cuando nada funciona, se da la vuelta, pierde el control de su postura y se derrumba sobre sí misma con lo que Tronick describió como «una expresión facial retraída y desesperada».
En el momento en que la madre vuelve a interactuar, el bebé se recupera casi al instante. Tres minutos de ausencia emocional de un progenitor provocaron eso en un bebé. Se convirtió en uno de los hallazgos más replicados en psicología del desarrollo.
Esto fue en 1975, antes de que existieran los teléfonos inteligentes.
Ahora mira a tu alrededor en cualquier parque, restaurante o sala de estar. ¿Cuántos bebés miran a un padre que está entretenidocon una pantalla en lugar de mirarles a ellos?
Me lo tomo personal porque a estas alturas ya sabemos lo que hacemos, con quién y por qué. No hay despistes inocentes. Las acciones hablan por sí solas y no tengo por qué restarle importancia a lo que me duele.
Uno no llora por personas, uno llora por la deslealtad, la falta de respeto, la falsedad, lo mal agradecidos que pueden llegar a ser, que no valoren nada, eso duele, porque de superar a una persona se supera, pero difícil es superar lo mal que le pagaron a uno.
Me encuentro en ese momento de mi vida donde literalmente necesito que baje Dios, se siente a mi lado, me abrace y me diga de forma textual lo que tengo que hacer.
Y supongo que así se siente ser adulto
Si un día dejas de saber de mí, recuerda que te quise de verdad. Te hice mi prioridad, no porque no tuviera opciones, sino porque, entre todos, siempre te elegía a ti. Incluso cuando tú no me elegías a mí. Ojalá mi ausencia te dé la paz que mi amor nunca logró darte.