#Reflexión#Dominical como fue 1 vez el maná para el hombre liberado, es la Eucaristía, verdadero cuerpo y sangre de alimento por siempre para nutrir nuestra alma-cuerpo. No 1 símbolo ni representación, es Él mismo bajo su promesa de no dejarnos solos ni hambrientos el espíritu.
El Corazón de Jesús nos enseña la mansedumbre.
No es debilidad. No es ingenuidad. No es dejar que el mal avance sin respuesta.
La mansedumbre cristiana es la fuerza de quien no se deja gobernar por la ira, porque ha aprendido a vivir desde el Corazón de Cristo.
1️⃣ Jesús lo dice con claridad:
“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”.
No nos manda aprender primero eficacia, estrategia o brillantez. Nos invita a entrar en su Corazón y dejarnos educar por su modo de amar.
2️⃣ La mansedumbre de Cristo no es pasividad.
Jesús corrige, denuncia, enseña, expulsa a los mercaderes del templo y llama al pecado por su nombre.
Pero nunca actúa movido por resentimiento. Su celo nace del amor al Padre y de la salvación de las almas.
3️⃣ El P. Mendizábal insistía en que la devoción al Corazón de Jesús forma el corazón del discípulo.
No basta con admirar a Cristo desde fuera. Hay que pedirle que modele nuestros afectos, nuestras reacciones, nuestras palabras y hasta nuestros silencios.
4️⃣ Esto es muy concreto.
La reparación no se vive solo con oraciones hermosas. También se vive cuando renunciamos a una respuesta hiriente, cuando no alimentamos una discusión inútil, cuando corregimos sin humillar y cuando callamos por amor.
5️⃣ Hoy hace falta mucha mansedumbre.
En la Iglesia, en la familia, en las redes, en la vida diaria.
Hay quien cree que defender la verdad exige perder la caridad. Pero la verdad de Cristo nunca necesita que nuestro corazón se vuelva amargo.
6️⃣ El Corazón de Jesús repara nuestra manera de mirar.
Donde nosotros vemos enemigos, Él ve almas.
Donde nosotros vemos ataques, Él ve heridas.
Donde nosotros queremos vencer, Él quiere salvar.
Eso no elimina la verdad: la purifica.
7️⃣ Una forma concreta de vivir hoy esta devoción:
antes de responder, rezar.
Antes de juzgar, examinarse.
Antes de herir, callar.
Antes de desesperar, mirar al Sagrario.
La mansedumbre también se aprende de rodillas.
8️⃣ Que este mes del Sagrado Corazón nos conceda un corazón más semejante al suyo.
Firme en la verdad.
Paciente en la prueba.
Humilde en la corrección.
Libre de amargura.
Disponible para amar.
Sagrado Corazón de Jesús, haced nuestro corazón semejante al vuestro.
#SagradoCorazónDeJesús #CorazónDeJesús #MesDelSagradoCorazón #Reparación #Eucaristía #IglesiaCatólica
El Corazón de Jesús nos enseña a confiar.
No una confianza ingenua, como si no pasara nada. Sino una confianza cristiana: mirar la vida con sus cruces, heridas y cansancios, y decirle al Señor: “Aunque no lo entienda todo, sé que tu Corazón no me abandona”.
1️⃣ La confianza no nace de tenerlo todo controlado.
Nace de saber en quién hemos puesto la vida.
Por eso la jaculatoria “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío” no es una frase de estampa. Es un acto de fe en medio de la realidad.
2️⃣ El Corazón de Cristo fue traspasado.
No es el corazón de alguien que mira el dolor desde lejos. Es el Corazón del Hijo de Dios que ha entrado en nuestra historia, ha cargado con el pecado y ha amado hasta el extremo.
Por eso podemos acudir a Él.
3️⃣ El P. Mendizábal enseñaba que la devoción al Corazón de Jesús lleva al alma a descansar en el amor de Cristo.
No se trata de abandonarse por pereza, sino de dejar de vivir como si todo dependiera solo de nuestras fuerzas.
La gracia sostiene lo que nosotros no podemos sostener.
4️⃣ Confiar en el Corazón de Jesús es poner ante Él lo que pesa:
la familia, la enfermedad, la incertidumbre, el pecado, la propia fragilidad, las heridas antiguas, las personas que amamos y no sabemos cómo ayudar.
Nada queda fuera de su amor.
5️⃣ Esta confianza se alimenta en la Eucaristía.
Ante el Sagrario se aprende que Cristo permanece.
Cuando todo cambia, Él permanece.
Cuando nosotros fallamos, Él permanece.
Cuando el alma se enfría, Él permanece esperando.
6️⃣ Hoy podemos vivir esta devoción de forma concreta:
rezar despacio “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío”; hacer una visita al Santísimo; ofrecer una preocupación; pedir perdón; y entregar al Señor aquello que más nos cuesta soltar.
7️⃣ La reparación también nace de la confianza.
No reparamos desde la angustia, sino desde el amor: sabiendo que Cristo quiere asociarnos a su entrega, a su oración y a su amor por los hombres.
Un corazón confiado repara mejor.
8️⃣ Que este mes nos enseñe a descansar más en el Corazón de Cristo.
Menos autosuficiencia.
Más gracia.
Menos miedo.
Más abandono.
Menos ruido interior.
Más Eucaristía.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
#SagradoCorazónDeJesús #CorazónDeJesús #MesDelSagradoCorazón #Reparación #Eucaristía #IglesiaCatólica
Hoy celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad: el misterio de Dios que es comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
"Magnifica Humanitas" nos recuerda que, si hemos sido creados a imagen del Dios trinitario, nuestra vocación más profunda es vivir en relación: con Dios, con los demás y con la creación. Nadie alcanza su plenitud encerrándose en sí mismo.
Contemplar a la Trinidad es reconocer que toda persona posee una dignidad que no depende de lo que produce, de sus capacidades, de su riqueza o de su lugar en la sociedad. Cada vida humana es querida, creada y amada por Dios.
Que esta fiesta sea una invitación a construir comunidades más fraternas, donde toda mujer y todo hombre sean reconocidos hijas e hijos de un mismo Padre.
Hoy, domingo 31 de mayo, una semana después de Pentecostés, la Iglesia Católica celebra la ‘Solemnidad de la Santísima Trinidad’; Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero.
Canta el himno de las laudes de hoy: “El Dios uno y trino, misterio de amor, habita en los cielos y en mi corazón”, recordándonos que estamos invitados a tomar parte de la vida íntima de Dios, fuente de amor inacabable.
Al revelarnos su naturaleza trinitaria, Dios nos introduce en el misterio más grande: siendo Él unidad perfecta, es también comunidad de Personas. Y, aunque la inmensidad divina nos resulte insondable, nuestro corazón rebosa agradecido por el don recibido, ¡don infinito e inmensurable de Amor!
Abramos, pues, con humildad, el corazón a Dios, uno y trino; que cada Persona de la Trinidad ocupe un lugar en nuestras vidas.
Hace más de una década (año 2013), el Papa Francisco, dirigiéndose a un grupo de niños que se preparaba para la Primera Comunión, ensayó una sencilla pero hermosa explicación de qué es la Santísima Trinidad. El Papa dijo: “El Padre crea el mundo, Jesús nos salva, ¿y el Espíritu Santo qué hace? Nos ama, nos da el amor”. Con esta breve fórmula, Francisco, echaba luces sobre el misterio más grande de nuestra fe, no sólo a aquellos niños de entonces, sino sobre todos los fieles.
A lo largo de la historia, el conocimiento de la Trinidad ha ocupado a santos, teólogos y, por supuesto, a todo aquel que con amor ha querido conocer mejor su fe. Todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, anhela ese conocimiento desde lo más profundo, muchas veces, sin tener conciencia plena. Y es que no podría ser de otra manera, puesto que Dios nos ha creado para conocerlo y amarlo, y para estar siempre con Él -en Dios está la plenitud que buscamos-.
Por eso también es necesario reconocer que somos creaturas y, por lo tanto, seres limitados. Frente a Dios, (entiéndase) en presencia de lo sagrado, siempre habrá cosas que no podremos explicar, cosas que no podremos entender, preguntas que saltarán una y otra vez sin que encuentren respuesta definitiva. Es natural que sobrevenga cierto desconcierto, incluso un desánimo inicial, pero que habrán de ser superados en grado sumo al contemplar, en oración amorosa, el misterio de la Trinidad. No olvidemos que Dios es eso precisamente, un “misterio”. Ya lo advertía Santa Juana de Arco: “Dios es tan grande que supera nuestra ciencia”. Y así, por amor, se ha revelado a los hombres para invitarlos a participar de su propia vida.
Un relato ampliamente difundido en la Edad Media da cuenta de San Agustín de Hipona, Obispo de Tagaste, caminando cerca de la orilla del mar mientras meditaba sobre la Trinidad. De pronto, se percata de que un niño, cubeta en mano, estaba tratando de llenar con agua de mar un hoyo que había hecho en la arena.
Agustín se acerca y le pregunta por qué lo hace, a lo que el pequeño responde: “Quiero vaciar toda el agua del mar en el agujero”. “Eso es imposible”, replicó el santo. De inmediato, el niño lo mira y le dice: “Si esto es imposible, lo es mucho más tratar de descifrar el misterio de la Santísima Trinidad”.
¡Vaya lección para ese típico entendimiento que pretende abarcarlo todo!, como también para ese que se rinde humildemente ante lo vasto.
San Patricio, patrono de Irlanda, al predicar sobre el misterio de la Trinidad, usaba una hoja de trébol de tres puntas, haciendo una analogía entre estas y las tres personas divinas -las puntas siendo distintas y distintas “componen” una sola entidad, como las Tres Personas son un único Dios-.
Como en tantas ocasiones, se nos presentan dos extremos: pretender comprenderlo todo; y creer que no podemos lograr nada. Algo así sucede cuando nos situamos frente de algo -o alguien- tan grande.
Mejor no desesperar; pero tampoco caer en el exceso de confianza. Seamos humildes y sensatos. No olvidemos que responder al amor de Dios y conocerlo mejor es siempre una tarea conjunta entre nuestra naturaleza en cooperación con la Gracia. Pidamos al Señor que nos ayude a amarlo cada vez más y conocerlo, hasta donde nos sea posible.
¡Bendita sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Tres Personas y un solo Dios verdadero!
Evangelio de hoy (Juan 3, 16-18)
"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".
¿Sabías que la Iglesia tiene un “cumpleaños”? 🎉
Pentecostés es considerado su nacimiento, porque fue el día en que el Espíritu impulsó a los discípulos. 🕊
Consulta la info aquí: https://t.co/BFOegA5UCL
#Pentecostés#Cumpleaños#EspírituSanto
#Reflexión En este #Pentecostés Al igual que María, sin entender, nos fiamos del plan del Señor para nosotros y le demos el Sí . Permitamos el acercamiento del Espíritu Santo a nosotros recibiendo sus dones(herramientas) para realizar la labor asignada por Dios sin dudar. 🙏🏽✨
Mira a los demás con la mirada de Jesús.
👉🏼 Recuerda a cada instante esa certeza de que, detrás de cada corteza, hay todo un mundo interior.
#RetoDelAmor#DominicasLerma
❤️ https://t.co/R6MYAKNpd3
La Iglesia conmemora hoy la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles en el cenáculo, cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo. Con esta Solemnidad concluye el Tiempo Pascual. https://t.co/IGkZR4E79f
Para algunos Jesús es solamente alguien a quien admirar.
Para nosotros Jesús es el centro de nuestra vida, el Amor de los amores y el Rey de reyes.
Y para Él somos los amigos por quienes sacrificó su vida.
#CatólicoResponsable#Jesucristo#QueDiosTanBueno
Seamos como María, que desde el momento de la Anunciación recibió la gracia del Espíritu Santo: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc 1, 35) y más tarde condujo a los apóstoles y discípulos a la sala del Cenáculo en Pentecostés. Dispongamos nuestro corazón y nuestra alma a ser dóciles a la acción del Espíritu en nuestras vidas.