Honestamente, 30 es una buena edad para empezar de nuevo. Ahora te conoces mejor, tienes menos miedo de elegir de otra manera, y finalmente entiendes lo que realmente quieres. 30 no es la fecha límite, cariño. Es solo otro comienzo.
Creo que mi arrechera sobre el acuerdo viene de esa sensación de que nunca habrá justicia.
Que nadie más pagará por los daños hechos todos esos años: las muertes, la corrupción, los robos, la diáspora.
Se siente como una carta blanca para los que quedan todavía.