Poesía pura que haya perdido en su cancha jugando a su propio juego y con sus reglas. Nació, vivió y murió como lo q fue, un tuitero. En Argentina no hay drama con ser corrupto, el problema es ser canchero. Róbame pero no me forrees. Y menos con esa cara de recién pajeado.
INSÓLITO.
Primer día de Ravier como vocero presidencial y tuvo que leer absolutamente todo: la edad, dónde nació, dónde estudió y hasta cuántos hijos tiene.
Como si eso fuera poco, terminó presentando a Alberto Benegas Lynch como un prócer argentino. Un debut para el olvido.