Se acercó un poco, inclinándose para mirar el paño rosa y blanco con una sonrisa extraña.
—Pero no solo por eso...
Apartó la mirada rápidamente, cruzándose de brazos.
—Tu comida huele bien. Así que comparte, Aira.
Evil Eye caminó detrás de Aira con las manos en los bolsillos, soltando un bufido al escuchar sus acusaciones. Al llegar al patio, la miró de reojo y señaló su lonchera con curiosidad.
—¡Claro que quiere comida! Y jugo también.
(+)
le fascinaba que ella le comprara jugos.
Dio un suspiro, estaba feliz y a la vez enojada.
—Entonces vamos al patio ¿Traes la comida de Jiji?—
saco su lonchera enrollada en un paño rosa con blanco.
Asi salio del salon para caminar hasta el patio mirando de reojo al yokai
Evil Eye ladeó la cabeza, observándola fijamente. Su expresión seguía siendo extraña, pero por un instante la hostilidad disminuyó.
—...Hmph. Comer con humanos es aburrido.
Guardó silencio unos segundos.
—Pero... si tú lo pides, ire.
(+)
—Buenos días ¿Como están? Me preguntaba si alguien quería comer conmigo en el receso—
Sonrio amable, esa sonrisa angelical que era su arma secreta.
—¿Le gustaría?—
ya no pareces tan segura de querer matarme.—
El viento arrastró su risa suave por los tejados de París. Y por primera vez desde que la conoció, Vanitas no sonreía solo por estrategia. Había encontrado algo mucho más interesante que una enemiga.
Cuando Jeanne le arrebató a Luca a Noé y saltó con agilidad entre los tejados, Vanitas no intentó detenerla. Solo dio un paso hacia el borde del edificio, observando cómo su silueta se alejaba bajo la luna.
El rubor en sus mejillas no había pasado desapercibido.
—Jeanne… —
(+
contradicción andante: una ejecutora temible que temblaba ante un beso.
—Te encargarás de mí la próxima vez… —sonrió, llevándose un dedo a los labios como si recordara el contacto—. Estaré esperando.
Se dio la vuelta con teatral despreocupación.
—Después de todo… (+)
—Adelante, Bourreau. Mátame. Demuéstrame que solo eres un arma.
Sus ojos la atravesaron.
—O acepta que por primera vez… alguien te está mirando como mujer y no como herramienta.
Vanitas no intentó apartarla cuando Jeanne lo tomó del cuello de la camisa. Al contrario. Sus ojos brillaron.
—Oh… Qué mirada tan aterradora, Mademoiselle.
Ella temblaba. No solo por el veneno. No solo por Luca. Había algo más. Y él lo veía. Lo sentía en la forma en que (+)
dijese que la amaba era imposible. mientras mas profesaba su amor mas dudaba de ella misma.
—Silencio, estas jugando con mi mente. Un humano que no conoce su lugar, sin duda eres un maldito...te matare—
¿entonces por que no lo hacia? ¿que la detenia? furiosa lo solto
Pero sus ojos ya no eran completamente burlones.
—Dices que juego con tu mente… Pero tú eres la que no entiende lo que siente. Te enfurece porque no sabes qué hacer con algo que no es una orden… ni una cadena.
Sus labios se curvaron otra vez, recuperando la arrogancia.
(+)
ma chère Bourreau.
Sus ojos brillaban con provocación pura. Observaba cada microexpresión, cada temblor, cada grieta en esa máscara de soldado perfecto.
—¿Qué harás ahora? ¿Ejecutarme… o aceptar mi confesión?
No había ternura en su gesto.
No todavía.
Solo estrategia, audacia.
@VampireDFeu
Vanitas la observó desde lo alto, el viento agitando su abrigo negro como si fuera una capa teatral. Sus ojos azul intenso se afilaron con interés genuino… y peligroso.
—Vaya... Así que tú eres la famosa ejecutora.
(+)
Fue una declaración de guerra.
Cuando se separó, sus labios se curvaron con descaro absoluto, como si acabara de ganar una partida invisible.
—Ah… lo sabía. —
Se llevó una mano al pecho con dramatismo
—Ha sido amor a primera vista. Estoy completamente cautivado, (+)