Sería demasiado hipócrita de mi parte fingir que no estoy disfrutando muchísimo la funa de la modelo que odia los sonidos de la CDMX. Me encantan los finales felices.
Uno de mis momentos favoritos del día es cuando voy sacar a Kuma y dentro de si euforia por la salida logra sentarse y quedarse súper quieto para que le ponga el arnés. Me da demasiada ternura.