Vivimos queriendo controlar cada detalle, cuando muchas veces la verdadera tranquilidad nace de aprender a soltar. No todo depende de nosotros, y eso también está bien. Hay batallas que no vale la pena librar y preocupaciones que solo roban la paz del presente.
Respira, confía y sigue adelante. Cuando dejas de cargar lo que no te corresponde, descubres que vivir ligero también es una forma de libertad.
Los hombres se alejan cuando tienen mil vínculos para probar y vuelven cuando se quedan solos, como si no hubiera pasado nada y se pudiera retomar la vida con vos así como así.
No es que no se pueda reconstruir la relación, pero resulta que ahora la que no tiene ganas soy yo.