Dios se levanta, se pone la camiseta de nuestro rival en turno, escupe la camiseta azul y oro y le tira 5 dardos a un cuadro de CU. Nos odia, nos detesta. No se olvidó de nosotros, se acuerda todos los partidos de hacernos infelices.
Hoy, el destino de México en el mundial depende de 11 weyes, entre ellos un otaku, un morrito sin ine, un pocho, un alasqueño, un negro y de uno que regresó de la muerte.