Mientras tú agradeces la compañía que te hizo librar esta etapa con éxito yo solo sé que estoy triste y libre y este consuelo de saberte bien me tiene triste y libre y libre y triste y nunca más tranquila de soltar.
Durante mucho tiempo creí que hablarlo todo era la solución. Que la comunicación lo podía arreglar todo. Pero entendí que no sirve de nada decir mil palabras si del otro lado, no hay voluntad de comprender. Puedes explicarselo una y otra vez, y aún así quedar en el mismo caos. Porque cuando alguien no quiere entender, ninguna conversación es suficiente para arreglar una relación.
«Ve a cenar, extráñame mucho, conversa con la gente, toma una copa, piensa en lo que sería la vida sin mí, y cuando ya no soportes más la lejanía, ven corriendo y dime que me amas».
— Carlos Fuentes
Trata a tu esposa como te hubiera gustado que tu papá tratará a tu mamá.
Como quisieras que tu cuñado trate a tu hermana y como te gustaría que tu yerno trate a tu hija.
Y ahí vas a hacer la diferencia
Al final, creo que no necesitamos hacer nada para ser amados. Nos pasamos la vida tratando de parecer más bonitos, más inteligentes. Pero me di cuenta de dos cosas: quienes nos aman nos ven con el corazón y nos atribuyen cualidades más allá de las que tenemos.
Frida Kahlo.
El novio de mi compañera de trabajo estuvo fuera de la ciudad por trabajo durante dos semanas, y ella se sentía muy sola, así que se quedó conmigo un par de días. Cuando salió de su casa con prisas, se olvidó de apagar las luces. Dos semanas después, cuando él regresó y abrieron la casa, las luces habían estado encendidas todo el tiempo. Ella enseguida empezó a disculparse y se sentía fatal porque él es quien paga las facturas. Él simplemente le tomó la mano y le dijo: «No pasa nada, cariño. Si no me regañaría a mí mismo por hacerlo, ¿por qué te regañaría a ti?». En ese momento supe que había encontrado al hombre de su vida.
(Anónima)
Qué miedo le tenemos al lenguaje del amor. A decirle al otro lo que vale. Lo observo incluso con los propios hijos. Como si decirles lo maravillosos que son fuera a convertirlos en vanidosos. Y suele ser al revés, la inseguridad muta en soberbia, ego y vanidad. Amarse genera amor