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Tras años de amenazas, una agresión en 2020 y más de 10 denuncias archivadas, ahora enfrento una gran ofensiva judicial en Madrid. ACO y el centro de menas de Hortaleza han presentado denuncias contra mí, usando incluso la LOPD para atacar mi trabajo. Se me acusa de delito de odio, revelación de secretos e irregularidades por el mero hecho de publicar datos oficiales.
Además de las tres demandas que ya inicié contra calumnias y difamaciones (gracias a los que colaborasteis), ahora debo afrontar mi defensa en los dos procedimientos abiertos. No quiero rendirme.
Acabo de activar un nuevo GoFundMe para cubrir la defensa legal, la contraofensiva judicial y continuar mi investigación. Vuestra ayuda es clave. Gracias de corazón.
https://t.co/GM8tMdZ0xg
No, señor @rbesac
No ha sido "el fútbol"
ni esa maravillosa "cultura futbolística"
del @FCBarcelona
que usted pretende vendernos una vez más.
Lo verdaderamente prodigioso de la "marca Barça"
es haber conseguido que un club
que durante años pagó millones de euros
a sociedades vinculadas
al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros
pueda seguir apareciendo en determinados artículos como una especie de templo romántico del fútbol, apenas aquejado por una molesta deuda.
Ese es el auténtico milagro.
Un club puede arrastrar una situación económica
desastrosa, protagonizar uno de los mayores
escándalos institucionales de la historia del fútbol
español y, aun así, seguir compitiendo, fichando,
siendo protegido por el ecosistema y recibiendo de
determinados periodistas palabras como "cultura", "seducción" o "marca".
@LaLiga mira.
La @rfef mira.
El @deportegob mira.
La política mira.
Y una parte del periodismo,
cuando toca hablar del Barça,
también parece sufrir una oportunísima tortícolis.
Porque ustedes saben perfectamente lo que ocurrió.
Saben quién era Enríquez Negreira. Saben qué cargo
ocupaba. Saben durante cuánto tiempo se produjeron
aquellos pagos.
Pero después llega el momento de escribir y, milagrosamente,
todo se transforma en "cultura futbolística".
No, señor Besa.
Pagar durante años a sociedades relacionadas con el
vicepresidente de los árbitros es otra cosa.
Y convertir después el silencio sobre todo ello en
literatura épica sobre la "marca Barça" tampoco es periodismo especialmente admirable.
Quizá el mayor éxito institucional del Barcelona
no haya sido sobrevivir a sus deudas.
Quizá haya sido conseguir que tantos encargados de
hacer preguntas terminaran escribiendo propaganda.
Y algunos, señor Besa, llevan años haciéndola
con una elegancia extraordinaria.
El fichaje de Rodri y el salto de calidad del Barça https://t.co/SZlAivEvlF a través de @el_pais