@Norbey_Marin_ La empresas deben dar dotación de uniformes a sus empleados. Pero en Venezuela la gente desgasta ropa y zapatos en un trabajo que no le alcanza ni para pagar el pasaje.
Jesús Gelves denunció que Pizza Mía lo despidió a los cuatro días de haber entrado. Según su relato, comenzó un sábado y el martes 6 de octubre, al cierre de la jornada y mientras recibían mercancía, el dueño ordenó echarlo por su aspecto: lentes rotos y un pantalón holgado, el único que tenía. Dijo que pensaba comprarse otro al cobrar la quincena.
Después de que expuso el caso, la cadena emitió un comunicado. No lo identifica, no explica el despido ni ofrece disculpas. Rechaza “mensajes y videos” que, afirma, difaman su nombre, recuerda sus 38 años de “mesa abierta” y sostiene que la discriminación no tiene espacio en sus tiendas. El texto responde a la viralización, no al trabajador. Gelves aseguró que ni recursos humanos ni la gerencia lo contactaron después.
Hoy lo incluimos en el programa de Hasta que caiga la tiranía.
Un pantalón grande y unos lentes rotos no dicen nada de cómo trabaja una persona. Dicen, casi siempre, que todavía no le alcanza. Despedir por eso no es cuidar una marca: es castigar la pobreza y llamarlo imagen. La discriminación no se niega en un comunicado. Se niega cuando no se practica.
#PizzaMia #JesúsGelves
@Alex6vrr@ibracarmona No hay necesidad de que lo hayas vivido basta con ver todos los acontecimientos y hasta donde hemos llegado millones de venezolanos. Venezuela hoy es atraso y desidia.
@Alex6vrr@ibracarmona ¿No te bastó con el Gobierno de Chávez en Venezuela? Estoy de acuerdo con que los extranjeros no deberíamos opinar de política en un país al que hemos llegado huyendo de algo similar.
@SeDiceyesCierto@chibcholandia No tienen hijos y son esclavos de los perros, y lo peor que los llevan por la calles dejándolos que caguen y se orinen donde se les da la gana. De verdad que es fastidioso.
@41146e961781458@DarvinsonRojas Ella se ganó todo eso solita, son como las de recursos humanos hala bolas de los jefes y al final mal pagadas y botadas como unas plastas.