No endiosemos a ningún líder. Cuando dejamos de cuestionar a los nuestros, terminamos cometiendo exactamente el mismo error que criticamos en los demás.
Independientemente de quién gane, sea de izquierda o de derecha, los colombianos seguiremos perdiendo mientras sigamos siendo un país dividido, donde cada mitad cree tener la verdad absoluta y descalifica a la otra.
Puede que mis ideas se acerquen más a una corriente política, pero la autocrítica debe prevalecer. Hubo errores, decisiones que decepcionaron a muchos y que explican el voto en blanco o incluso el apoyo al sector contrario.
¿Vale la pena perder una amistad, pelear con un vecino o discutir con un compañero porque vota distinto? El cambio real empieza por nosotros, en nuestro día a día. Vota por quien quieras, pero respeta el voto de los demás. Más pedagogía y sensatez; menos ego y polarización.
Un presidente no es un salvador ni un dios; es una persona con aciertos y errores. Vota por el proyecto que más te guste, sabiendo que ningún gobierno cumple todo lo que promete y que la corrupción seguirá existiendo.
Si voto por Cepeda a pesar de todos los escándalos y corrupción que tuvo el gobierno de Gustavo Petro, imagínate lo terroríficos que son los otros dos candidatos con más fuerza que compiten contra el. Siempre votamos por el menos peor desde nuestra visión de vida.