@Ansonic12@DancsCatalans . A més, Gibraltar haurà d'alinear-se amb normes de la UE en matèria duanera, fiscal, contra el blanqueig i de cooperació policial. I el més important: la qüestió de la sobirania continua intacta, cap de les parts hi ha renunciat. Més que una derrota, és un exemple de soft power
@Ansonic12@DancsCatalans No és ben bé així. Espanya no "ha cedit sense rebre res". Amb el Brexit s'ha aconseguit que els controls Schengen al port i aeroport de Gibraltar es facin sota responsabilitat espanyola, una cosa impensable fa uns anys...
La concaf y la conmebol: Noooo jaja Europa es muy chiquita jaja nuestras confederaciones son las mejores y nuestros equipos son potencias mundiales jajajaja
La reacción promedio de un europeo cuando un país del tercer mundo le marca a una selección europea que no es la suya:
@SkaBabyr Potser una de les contradiccions de convertir-se en un hub tecnològic internacional és aquesta: atreure talent i capital, però alhora generar una certa desvinculació entre aquest capital i la cultura del territori que l'acull.
@SkaBabyr Hola, si vols t'ho dic jo. Aquesta gent sovint no percep la integració com una necessitat per treballar o viure a Barcelona. Treballen per empreses globals, es relacionen amb altres expats i, moltes vegades, Barcelona no és el lloc on tenen previst construir un projecte de vida.
@SkaBabyr De la mateixa manera que molts companys de feina catalans han passat temporades a Luxemburg, Alemanya o Irlanda. La majoria hi han treballat uns anys, però pocs han acabat establint un vincle profund amb la cultura local.
@sninobecerra - , es porque las empresas siguen contratando. El reto parece ser la entrada de los júnior, no la desaparición del empleo TIC. Y, de hecho, las perspectivas para 2026 apuntan más a especialización y maduración del ecosistema que a un declive del sector.
@sninobecerra Menos dramatismo. Que hayan caído las ofertas júnior no significa que el sector esté destruyendo empleo. El propio informemuestra que Barcelona sigue creando talento digital y consolidándose como hub tecnológico. Si la demanda de perfiles medios y sénior crece -
@Dz0den@Rayox_ES Bien que son esthétique puisse rappeler la Grèce, cette région s’inspire principalement de l’Espagne. Son architecture, avec ses rues pavées et ses villages blancs typiques du sud de l’Espagne (pueblos blancos), l’usage de l’espagnol et ses références aux caballeros etc
El paper es interesante, pero el hilo es puro dramatismo cultural. La conclusión importante no es “España está podrida”, sino que cuando cambiaron las reglas las multas cayeron de 12,9 a 0,5. O sea: los incentivos y las instituciones funcionan.
¿Es el problema de la corrupción en España solo de reglas o de nuestros políticos? No. Tenemos reglas horrorosas, sí, y una selección de élites pésimas, pero cualquiera que pasee por una calle de una ciudad española comprobará cómo muchos españoles (españoles de España, para que no haya duda) se saltan constantemente las reglas, aparcando donde les da la gana, tirando basura donde no corresponde o llevando al perro sin cadena en sitios donde no se puede (ejemplos que vi en solo dos días de noviembre, la última vez que fui a Madrid).
Ya sé lo que me van a decir: estas son anécdotas, no es evidencia seria. Pero resulta que sí tenemos evidencia seria.
Hasta 2002, los diplomáticos de las Naciones Unidas tenían inmunidad diplomática respecto de las multas de aparcamiento en Manhattan, por lo que podían aparcar donde quisieran, sin más límite que las normas culturales de sus países (o las reglas internas de las embajadas).
A dos economistas, Raymond Fisman y Edward Miguel, se les ocurrió considerar las multas de aparcamiento impagas de los diplomáticos de cada país como una medida de la corrupción en ese país. Si los diplomáticos “pasaban” de las reglas de aparcamiento porque no había consecuencias, era una medida de lo corrupto de ese país (o al menos de un grupo de élite, que son sus diplomáticos).
El resultado es un artículo muy famoso, “Corruption, Norms, and Legal Enforcement: Evidence from Diplomatic Parking Tickets”, publicado en una de las mejores revistas de economía del mundo.
¿Cómo salen los diplomáticos españoles? Mal. El diplomático español medio acumuló 12,9 multas sin pagar por año en cada uno de los cinco años del estudio, es decir, algo más de una multa al mes (como referencia, en 1998 había 15 diplomáticos españoles acreditados en las Naciones Unidas en Manhattan). Como se ve en la tabla, España está al nivel de Ruanda o Ghana.
En comparación, los diplomáticos de Noruega o Suecia no acumularon ninguna multa impaga. Como me contó uno de los autores del trabajo: cuando un diplomático sueco vio el estudio, le respondió que una multa de tráfico no pagada hubiera sido un escándalo tan grande en Suecia que el ministerio de asuntos exteriores entero tendría que haber dimitido.
Para contrastar, una vez un alto funcionario español, trabajando en Estados Unidos (no político, funcionario de los de oposición rimbombante), me explicó, ante mi sorpresa: ¡Estar en las Naciones Unidas es fantástico (bueno, empleó otra palabra más fea), puedes aparcar donde te salga de las narices!
Pero lo interesante es que cuando las reglas cambiaron en 2002 y los diplomáticos perdieron su inmunidad, las multas de tráfico de los diplomáticos españoles cayeron a 0,5 de media al año.
¿Cuáles son las conclusiones que saco de este artículo?
Primero, España es un país con una cultura de normas pobre. Un grupo de élite, los diplomáticos en las Naciones Unidas, abusaba, en promedio, de manera descarada del sistema (me imagino que habría mucha heterogeneidad, con algunos diplomáticos con pocas multas y otros con centenares). Y encima presumían de ello.
Segundo, los cambios en las reglas funcionan: las multas cayeron de 12,9 a 0,5.
Tercero, a largo plazo probablemente el cambio de reglas llevaría a que cambiara la cultura.