El dolor es una experiencia subjetiva y personal, y cada individuo lo vive y lo procesa de manera diferente. No podemos desestimar el sufrimiento de alguien solo porque creemos que no experimentaríamos el dolor de la misma manera en una situación similar. Siempre, en cabeza ajena, las heridas son distintas, aún y con la misma arma. Comprender eso es empatía.